lunes, 5 de noviembre de 2007

Casa Aboy en peligro de cierre

Aunque parezca increíble, otra institución importante se ve amenazada en este país por falta de fondos. Digo increíble porque, de nuevo, fondos hay sin límite para tantas otras cosas menos importantes. Sobre todo para publicidad, auto-bombo y buena vida para los que gobiernan.

Esta vez le tocó a Casa Aboy, un centro cultural que opera hace tres décadas en una hermosa casa en Miramar. La estructura fue rescatada de una segura destrucción y declarada Monumento Histórico Nacional. Todo gracias al esfuerzo de un grupo de personas que han trabajado en forma voluntaria, sin cobrar un centavo, bajo el liderato de una gran puertorriqueña, la amiga Marisa Rosado.

Hoy martes la Junta de Directores de Casa Aboy convoca al público en general para explicar las razones por las cuales se ven obligados a cerrar. En el comunicado a los amigos explican que tienen un contrato de arrendamiento con el Gobierno de Puerto Rico que es el dueño de la propiedad. Dice Marisa Rosado lo siguiente:

Hemos escrito al Gobernador y a Legisladores, se han tocado muchas puertas para evitar el inminente cierre de Casa Aboy pero todos los reclamos han caído en oídos sordos.

Es por las razones antes expuestas que hemos suspendido las ya tradicionales Promesas de Reyes y todas las actividades programadas para el primer semestre del año 2008.

Les invitamos a acompañarnos el día 6 de noviembre a las 11:00 A.M. para denunciar este atentado contra el derecho a la cultura y reclamar por última vez que se respete una institución que ha cumplido con el compromiso de defender, promover y divulgar los valores culturales del pueblo de Puerto Rico”.


Otra vez la rabia ataca. Si se piensa que estamos perdiendo el Fortín San Jerónimo, que estamos a punto de perder uno de los yacimientos arqueológicos más importantes en nuestra historia en Ponce, que se ha permitido que se lleven un sinnúmero de piezas arqueológicas para los Estados Unidos y todo por la inercia de este Gobierno, pues no es de extrañar que Casa Aboy esté amenazada de muerte.

Me uno a Marisa y sus compañeros de la Junta de Directores en la protesta aunque sea desde este lugar.