En la encuesta que hice esta semana sobre la idea del Gobernador Acevedo Vilá de pagarle a los estudiantes de escuela pública por las buenas notas, la mayoría contestó que el dinero se debería usar para materiales y para las escuelas. Sin embargo, hubo un empate entre si era una idea brillante o una idea absurda y desastrosa.
Sobre el asunto, una de mis lectoras, Myriam Cedres, me escribe lo siguiente:
Ivonne, yo fui una de las que contesté que era una idea absurda. ¿Por qué pagar por aquello que la práctica misma (estudiar) es la recompensa?. Dar dinero por algo que debe ser motivado por el desarrollo en si de la persona es prostituir el proceso de aprendizaje. Todo por dinero. ¿Y que del valor de lo que se aprende?. Y reconozco que a mayor educación posíblemente mayores ingresos pero, no siempre es así. Pero, ¿es el dinero la panacea o solución de todo?. Creo que por pensamientos como estos es que estamos como estamos...No es sólo que el dinero se debe usar para materiales... tiene que ver en el fondo con motivaciones correctas. Te recomiendo los libros de Alfie Kohn que tratan este tema...
Al leer esta mañana el comentario de Myriam, con el cual estoy totalmente de acuerdo, quise dedicarle un post al tema porque hoy mismo salieron varios artículos de Camile Roldán Soto en el “Por Dentro” de El Nuevo Día. En uno de éstos, Rafael Cartagena, ex designado secretario de Educación y director del Colegio Daskalos, en Río Piedras, rechaza de plano que el gobierno ofrezca dinero a cambio de buenas calificaciones “Les dicen: si sacas buenas notas te llevo a Disney”, menciona como uno de los ejemplos clásicos de una táctica que, en su opinión, no es adecuada. “El problema con las recompensas de ese tipo es que se vuelven insaciables” dice Cartagena.
En un recuadro de ese suplemento se reproducen reacciones de algunos estudiantes entrevistados sobre lo que harían con el dinero y son razón suficiente para considerar el plan como nefasto. "Compraría cosas para mí", afirma una alumna de noveno grado. En su opinión, por cada “A” en una materia debería devengar al menos $50. "Yo compraría de todo menos cosas para la escuela", sostiene otra alumna, quien no aceptaría menos de $100 por una “A”. Me pregunto yo, ¿qué tipo de seres humanos estamos criando en este país?
¿De dónde viene la idea? Por supuesto, de los Estados Unidos. Por estar siempre mirando hacia el Norte y copiar todo lo que hacen (generalmente lo malo, no veo que se copien las cosas buenas), el Gobernador Aníbal Acevedo Vilá propone la idea de pagar a los estudiantes de escuela pública por las buenas notas. En Nueva York, donde el billonario alcalde ha intentado comprar la candidatura a la presidencia en varias ocasiones, se ha implementado el plan desde el año pasado. La idea a su vez fue de un famoso economista afroamericano de Harvard, Roland Fryer.
Tan pronto el plan se anunció en Nueva York, hubo reacciones globales al asunto.
En España se publicó la noticia en marzo de este año y al final entrevistan al famoso escritor que recomendó Myriam en su mensaje:
"Los premios, igual que los castigos, sólo producen obediencia temporal. Es más fácil sobornar a los niños sin hacerse preguntas que crear un sistema educativo en el que se alimente la curiosidad innata por aprender. Yo quiero creer que el objetivo de estos programas es admirable, aunque el método sea terrible. Desgraciadamente, no creo que promuevan una actitud hacia el aprendizaje sino, simplemente, una mejora en sus notas", aseguró a este diario Alfie Kohn, experto en educación y autor del libro Punished by rewards (Castigados por los premios)."
Luego el debate siguió, como siempre, en la blogosfera. Por ejemplo aquí se cuestionan entre otras cosas si el alumno se convertiría en un mercenario y no haría nada sin cobrar. Otro blog es mucho más duro en su comentario: "No es casualidad que haya sido precisamente en EEUU donde se ha puesto en marcha un plan de mejora de resultados escolares a base de pagar a los niños por sacar buenas notas. Desde hace ya tiempo, la psicología conductista del condicionamiento se ha extendido considerablemente entre los profesionales de la educación y de una manera más vulgar y cotidiana entre padres y familiares.
....Pues a mí este mercantilismo trasladado al campo del aprendizaje infantil me parece de lo más obsceno y un claro desprecio al mundo del conocimiento: con ese chantaje a que se somete a los menores se les está estimulando a que estudien para lograr algo distinto, a que valoren el premio; está claro que el conocimiento es despreciado en ese procedimiento, en favor del pago material.
Alguien comentó que dentro de poco habrá que pagarles para que no cometan delitos.
Yo creo que hemos llegado al fondo del barril del "todo vale". Lo que se debe hacer en Puerto Rico es nombrar como Secretaria de Educación a la directora de la escuela Juan Ponce de León, la doctora Ana María García Blanco. Ella sabe como se incentiva a los estudiantes sin necesidad de ofrecerles dinero. El doctor Aragunde debería renunciar por cuestión de principio y dignidad.