viernes, 4 de abril de 2008

La Isla desencantada


El título no se refiere, como muchos podrían pensar, a nuestra hermana isla de Cuba. Se trata de un libro sobre Puerto Rico en el siglo veinte y su autor es Ronald Fernandez (de origen español pero no boricua) quien es profesor en la Central Connecticut State University. El título original es The Disenchanted Island y los que manejen bien el inglés es preferible lean esta versión, en la segunda edición, que llega hasta el presente. La traducción al español es de la primera edición que llega hasta el 1992 y tiene muchos errores.

Como quiera, en inglés o en la traducción al español, es un libro importante para entender lo que le ha pasado a nuestro país a partir de 1898. Lo recomiendo en especial a los lectores franceses y españoles (cuyo número sigue aumentando) que están pidiendo conocer la historia de Puerto Rico como colonia de Estados Unidos.

El libro es un recuento detallado de las relaciones políticas, económicas y militares entre Estados Unidos y Puerto Rico durante el siglo pasado. Fernández se basa en documentos del propio gobierno estadounidense, incluyendo los archivos de siete presidentes, aparte de una amplia bibliografía de fuentes secundarias.

Sin embargo, les advierto a los boricuas que se animen a leer esta historia (que estoy segura desconoce la gran mayoría), que lo hagan a su propio riesgo. Es muy probable que se les quitará para siempre la idea de lo buenos y generosos que han sido los Estados Unidos con nosotros. Al contrario, estoy segura de que se han de indignar, como me indigné yo cuando lo leí por vez primera.

Solamente daré una muestra de algunos detalles que contiene el libro en el primer capítulo de nueve que tiene el libro y que titula “Puerto Rico: postrada y paralizada”. Fernández comienza en el 1900 cuando se discutía en el Congreso de Estados Unidos una medida del senador republicano Joseph Foraker para que Puerto Rico reembolsara a los Estados Unidos la ayuda otorgada luego de la devastación causada por el huracán San Ciriaco el año anterior. ¿Se imaginan eso? Luego el autor pasa a dar un repaso de lo ocurrido antes, durante y después de la invasión de las tropas estadounidenses en 1898.

En ese mismo capítulo discute el asunto de la Ley Foraker de 1900 que fue inferior en casi todos los aspectos a la Carta Autonómica que había obtenido Puerto Rico de la “retrógrada” España en 1897. Fernández dice que en la discusión en el Congreso del proyecto de ese primer gobierno civil para Puerto Rico, luego del gobierno militar que siguió a la invasión, los habitantes de la isla fueron invisibilizados y no se hizo caso alguno de sus deseos y aspiraciones. Las razones para no prestar atención al pueblo de Puerto Rico fueron :(1) la raza como primer problema (pues éramos un producto inferior de la raza española y el color de la piel lo hacía peor); (2) el considerarnos niños (no aptos para gobernarnos) e ingratos (nos dijeron ingratos muchas veces por el mero hecho de reclamar nuestros derechos) y (3) la vanidad del Congreso que partía de la suposición de que los Estados Unidos eran superiores, especiales, no contaminados por el “viejo mundo” lo cual les hacía imposible ponerse en lugar de los otros.

El libro en español llega hasta el 1992 y termina con un epílogo al final del cual dice lo siguiente:

Como en Singapur, el mayor recurso natural de Puerto Rico es su propio pueblo, un pueblo que se halla entre los más decentes, inteligentes y admirables de la Tierra.

Es posible formar un movimiento sobre la base del orgullo legítimo, pero aún latente, del pueblo puertorriqueño, y un cambio significante, aunque pacífico.

Si se forma ese movimiento sobre la base de una dependencia del territorio continental, la isla entrará en el siglo XXI como entró en el siglo XX: como una colonia de los Estados Unidos de América.


Se cumplió lo predicho y entramos en el siglo XXI como colonia por seguir siendo cada vez más dependientes de Estados Unidos. Pero la diferencia es que son ahora los Estados Unidos los que quieren sacarnos de esa dependencia y para lograrlo han acusado al Gobernador Aníbal Acevedo Vilá. Como resultado de esa persecución de los "federales" ya por fin suenan los tambores llamando a la soberanía de parte de los eternos colonizados. Así son los Imperios.

11 comentarios:

Gamaliel Vega Ruiz dijo...

Podríamos decir que entre las razones que E.U. a deseado retener la isla de P.R. esta el elemento militar, especialmente a partir de 1945 hasta 1991. Este sería un tema de discusión interesante e incluso lo he monitoreado en varios medios. Actualmente se genera un discurso nacionalista que reclama respeto al gobierno estadounidense. Este discurso que esta teniendo acogida en varios sectores de nuestra sociedad debe ser analizado con cautela. Siempre he criticado las precipitadas decisiones de los puertorriqueños en la toma de decisiones que en muchos casos hay un alto grado emocional y no racional. Podemos decir que puede ser un rasgo de docilidad, como menciona nuestro gran escritor René Marqués. Toda decisión hacia un cambio drástico que tomemos para P.R. debe ser analizada y enmarcada con nuestra realidad socio-económica. Actualmente aproximadamente 60% de los puertorriqueños esta bajo el nivel de la pobreza. Esta data debe ser altamente considerada a la hora ejecutar la política pública de este país. La pobreza no solo debe analizarse desde una perspectiva material si no académica. Solo basta mencionar que un alto por ciento de nuestras escuelas no alcanza los mínimos índices académicos. Ambos elementos están estrechamente ligados según muchos analistas o expertos de estos temas. La política E.U. a Puerto Rico esta tornando un giro que los puertorriqueños deben estar atentos y no caer en el pescadito que nos han arrojado por 110 años. En otras palabras y en blanco y negro, no le demos lo que quieren. Creo que es un tiempo para resaltar nuestra verdad, mirarnos en un espejo como nación, ver nuestras virtudes y limitaciones y trabajar para ese P.R. del mañana que todos deseamos. No podemos seguir con 4 Puerto Ricos, la clase elíte-económica (incluimos a nuestros intelectuales), clase pobre (incluimos a la clase media ficticia), exiliados por la estrangulación económica y los cerebros que se nos van. Es hora de construir un solo Puerto Rico y es responsabilidad de todo aquel que asumió una posición de liderato en esta isla piense por el bien de este sector mayoritario de la patria. Las utopías son bonitas pero la voz de la verdad nunca calla… Trabajemos para desarrollar el un capital humano que nos haga competitivo en este mundo globalizado.
PD: Gracias por dirigirnos a redescubrir la verdad. Es momento de hacer un auto-examen y hacer juicio de lo que somos para saber hacia donde vamos.

Sensei Myriam dijo...

Aunque es cierto que la búsqueda de soberania es un fin en si mismo glorioso. Me entristece que en este momento sea el resultado de una patada en el trasero y se entremezcle con motivaciones poco honorables y circunstancias nebulosas como las que rodean al señor gobernador. Ahora , "sí somos soberanistas". Ahora, "son malos" los del norte. A veces me da náuseas escuchar a nuestros políticos hablar. E incluyo a los tres partidos políticos. Al cuarto ni lo incluyo porque pienso que va a ser "debut y despedida". Ahora a mucha gente no le queda más remedio que aceptar la realidad de que hay que crecer como nación y eso no es cargar la bandera ni bailar salsa. Me parece que nos espera mucho de lo que en pediatría se le llama en inglés "growing pains" (soy pediatra)y que no es otra cosa que aprender a cargar en nuestras piernas y por nuestro esfuerzo nuestro propio peso. Es tanta la demagogia y la jaibería en esta isla (Myriam respira)...¡Qué se le va a hacer!. Hay que arar con los bueyes que hay...(:#

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Gamaliel: has dado en el clavo. Obviamente ya no somos importantes porque se terminó la Guerra Fría. No es docilidad del puertorriqueño, es que somos sobrevivientes antes que nada luego de tantos siglos de coloniaje. Mi empeño precisamente es ayudar a llenar los vacíos de conocimientos de nuestra historia.
Y ahora hay visitantes españoles que quieren enterarse de esa historia y franceses que también me lo han pedido. Por eso pienso crear un blog aparte de historia nada más.

Myriam: estoy contigo en todo lo que dices. Gracias por comentar.

C dijo...

Antes de tomar el avión. A mi entender Puerto Rico hace tiempo dejo de tener un valor estratégico militar pero no humano-militar, pues lamentablemente se siguen llevando unidades completas de soldados puertorriqueños a medio oriente, a hacer parte del trabajo que en EEUU no hay quien los haga, me refiero a trabajos de la morgue, desactivar bombas, tratamiento de aguas, etc, osea para ser carne de cañon seguimos siendo los preferidos (y son muchos).

Eso ha sido y es parte de la estrategia de los imperios en crear o perpetuar una condiciones de desventaja económica y política de sus colonizados, pues de esa manera tienen mano de obra barata y segura. En otros tiempos fueron las migraciones a Hawwaii y a otros lugares de EU a recoger tomates y trabajar en la granjas del norte. Luego la creación de corporaciones bajo las 936, en la que millones de dólares resultado del trabajo de manos puertorriqueñas, llenaban las arcas de los dueños de esas empresas, en bancos de EU u otros lugares menos en nuestra isla.

Yo no creo que los sucesos que han ocurrido en PR ( y no los voy a repetir, pues creo que todo el mundo sabe cuales son), tenga que ver con alguna estrategia política de los EU para sacarnos de su entormo, pues lo ocurrido en nada cambia o afecta el diario vivir de EU, pero de que quieren zapaterase de nosotros no hay duda (somos la piedrita dentro del zapato que tanto molesta al caminar o más aún el canto del coqui que tanto molesta y quieren eliminar en Hawwaii con insecticidas). Si con eso lo que quieren es darnos la soberania, pues bienvendia sea. Claro hubiese preferido que fuera de manera honorable y digna, como menciona sensei myriam, parte de un proceso de negociación inteligente de tú a tú, pero repito, cuando ocurra (sea como sea) alli estaré para recibirla con los brazos abiertos.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

C: Después de la salida de Vieques hubo varios intentos para hacernos salir del embrollo colonial pero ni Sila ni Aníbal hicieron caso, populares al fin. Pero fue el veto al proyecto para descolonizar lo que colmó la gota y ahora lo están haciendo de forma humillante para el país entero, por culpa de AAV.
A ver cuánto dura el salpullido soberanista.
Lo irónico y vergonzoso es que con un lado de la boca denuncian la persecución de los "federales" y con el otro lado están pidiendo el reembolso federal.

Prometeo dijo...

La condición en la cual está Puerto Rico es culpa del Departamento de Educación (soy maestro) por no enseñar la historia como es debida. Bien lo dijeron que los que ignoran su historia están condenados a repetirla y eso es lo que hemos hecho por los últimos 110 años. Espero con ansias la página de historia Ivonne se que será una contribución valiosa a Puerto Rico. Voy a buscar ese libro gracias por reseñarlo.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Michael: son muchas las razones para nuestra situación actual. Pero la falla en la enseñanza de nuestra historia son resultado directo del colonialismo. Todavía se le tiene miedo a enseñar bien el siglo XX. Me dice Eugenio que inclusive en la UPR tuvo esa mala experiencia.

J R Bas dijo...

A propósito de los comentarios que genera el excelente libro de Ronald Fernández, deseo compartir este artículo que me acaban de publica en ARGENPRESS. José R. Bas
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1943: El inicio de la confusión
Por: José R. Bas (especial para ARGENPRESS.info)
Fecha publicación:23/04/2008

He sostenido en muchas ocasiones que el Estado Libre Asociado (ELA) no fue producto de una propuesta que naciera en Puerto Rico. También he dicho que EEUU no tuvo nunca la intención de darle la estadidad a Puerto Rico. Así mismo, he argumentado que fueron los intereses militares de EEUU los que influyeron sobre el Congreso para determinar el status político de la Isla que vivimos a partir de la década de 1950. El libro de Ronald Fernández, The Disenchanted Island, nos ayuda a documentar esas posturas con sus citas directas de las transcripciones de las discusiones del Congreso de EEUU. Los siguientes datos y citas se encuentran en el capítulo 6, titulado 'Prisoners of War'[i].

Según la lectura, en el 1943 el Senador Tydings presidía unas vistas con relación a un proyecto suyo encaminado resolver el problema del status de Puerto Rico. Hasta entonces, nadie ponía en dudas que Puerto Rico fuese una colonia de Estados Unidos. Esto ocurría mientras EEUU se enfrascaba en la Segunda Guerra mundial y había construido la base naval Roosevelt Roads en Ceiba. En estas circunstancias, se podrán imaginar la gran importancia estratégica que EEUU le adjudicaba a la Isla y cuál sería su interés en retenerla.

Dice Fernández con respecto a la situación colonial de Puerto Rico: 'It was a terrible situation that Congress would never resolve by a grant of statehood. In fact, for all the talk of respecting the will of the people, Tydings made this statement to Rafael Carrión, an advocate of statehood: 'But the American Congress isn't going to give you statehood. There is no use butting about it; they are not going to give it to you'[ii]. Luego le pregunta a Carrión: 'Do you see any immediate prospect for granting statehood to Puerto Rico?'[iii] Carrión contestó: 'The answer would be no. No, definitely'[iv]. Sin disimulo alguno, se le cerraron las puertas a la estadidad como opción de solución al problema.

Si la actitud del Congreso de EEUU con respecto a la Isla en momentos en que más la necesitaba era contraria a otorgar la estadidad, ¿por qué habría de inclinarse a ofrecerla ahora? Ya no existe interés militar alguno, ni situación en la que Puerto Rico juegue un papel importante para EEUU. La economía de la Isla está en precario y sin esperanzas de recuperarse bajo el esquema actual para ponerse en posición de aportar a la economía del país del que pretende formar parte. Y la economía del propio EEUU atraviesa dificultades muy serias. No parece evidente que existan las condiciones que favorezcan la estadidad.

Algunos estadistas responderán que hay 4 millones de 'ciudadanos americanos' en la Isla y que si surge la petición de estadidad, EEUU no podría negársela. Pienso que esa idea es solo una ilusión.

En 1989, recién derribada la muralla de Berlín y durante los procesos de discusión de status en el Congreso, los propios Senadores estadounidenses expresaron la posibilidad de que se pueda revocar la ciudadanía americana a los puertorriqueños debido a que la misma surge de un estatuto del Congreso y no de la Constitución norteamericana. ¿Dónde queda pues, la intención o el deseo de EEUU de salvaguardar los derechos de los ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico? En realidad, no existen. Queda claro que el Congreso tomará decisiones considerando solamente los intereses y conveniencias de EEUU, no las de Puerto Rico, ni de los puertorriqueños. Bien pueden negarle la estadidad a Puerto Rico.

En 1943, Tydings visualizaba la independencia para la Isla como la mejor solución práctica, según Fernández. Esa visión se nubló cuando el Sub-Secretario de Guerra de EEUU, John J. McCloy, depuso en las vistas. El Senador le preguntó si el aparato militar quería mantener el 'status quo' (colonial) en la Isla hasta el final de la guerra. McCloy contestó: 'That is right. I would like to make this suggestion also, that you do not limit it to precisely the date of the armistice, the cessation of hostilities. We ought to have a 'look-see' in regard to what the Caribbean area is at the end of the war….'[v] McCloy declaraba la preocupación de las Fuerzas Armadas norteamericanas sobre la geopolítica del Caribe luego de terminada la Segunda Guerra Mundial. Puerto Rico seguiría siendo importante para que EEUU pudiera garantizarse a sí misma la protección militar de la zona, de sus costas en el Golfo de México y del Canal de Panamá.

Otro Senador, Robert Taft, hizo el siguiente comentario, luego de escuchar el testimonio del militar: '…I can understand a certain amount of autonomy, but I cannot understand how you can reconcile complete independence of the Island with the effective and necessary use of Puerto Rico for a military control of the Caribbean…'[vi]

Luego, Tydings le preguntó a McCloy '…in the end you would rather have no independence at all. That is a logical conclusion is it not?'[vii] Y el oficial militar respondió: 'yes; from a purely military point of view'[viii].

Posteriormente, en 1945, la Marina de Guerra de EEUU a través del Departamento de Guerra expuso en un memorando los criterios que debían cumplirse si se modificaba de alguna manera la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos. El Estado Libre Asociado que se estableció en 1952 se ajustó cabalmente a los mismos. Las fuerzas Armadas estadounidenses se oponían a cualquier cambio que le concediese la soberanía a Puerto Rico. A la vez, demandaban privilegios de preferencia, perpetuos e irrestrictos sobre los servicios de electricidad y agua y sobre las instalaciones de transportación marítima, aérea y terrestre. Además, insistieron en la permanencia del Tribunal Federal en Puerto Rico.[ix]

En 1943, el Congreso norteamericano echó la suerte del futuro de Puerto Rico. Los militares norteamericanos ganaron. En la época en que el independentismo era mayoritario y había una efervescencia por la independencia de Puerto Rico, el invasor decidió que sus intereses militares estaban por encima de la voluntad del pueblo de Puerto Rico y desviaron el proceso que pudo haber resuelto el problema del status, hacia una solución colonial, pero con apariencia de no serlo, hacia el Estado Libre Asociado. De ahí en adelante lo demás es historia conocida.

En el 1946 el Presidente de EEUU nombró al primer puertorriqueño como gobernador. En el 1947 el Congreso aprobó la Ley de Gobernador Electivo y en el 1948 el pueblo escogió al primer gobernador de la colonia. En ese mismo año la Legislatura de Puerto Rico aprobó la Ley de la Mordaza para perseguir y encarcelar a los Nacionalistas y a los independentistas del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) elevando a la categoría de 'crimen' ser independentista en Puerto Rico. En el 1950 el Congreso aprobó la Ley 600 que autorizó a los puertorriqueños a redactar una constitución con autoridad limitada exclusivamente sobre asuntos locales y en el 1952, se instala la llamada constitución del ELA.

Estados Unidos abrió sus arcas y comenzó a derramar dinero en la Isla para suprimir la presión social que existía debido a las condiciones de extrema pobreza y para comprar consciencias. Ya en 1942 un oficial del Departamento del Interior norteamericano había declarado ante el Congreso que: 'Something urgent had to be done if the island was to be saved – and 2,000,000 on the island which is an eastern defense bastion for the Panama Canal cannot be permitted to starve, riot and revolt'[x].

A nadie le debe caber duda alguna de que el imperio actuó primordialmente para satisfacer sus propios intereses. Los puertorriqueños fuimos objeto de las decisiones que se tomaron en otro lugar. La represión del independentismo por un lado y la atención a las necesidades económicas de la isla fueron los instrumentos usados para mantener la colonia tranquila. Las ayudas económicas fueron el precio que pagaron para conseguir su objetivo. El Partido Popular de Muñoz Marín fue un mero actor que se prestó para recitar mansamente el libreto escrito tras bastidores por quienes realmente tenían el poder: el Congreso de EEUU. De esa manera se dio la apariencia de que 'la obra' gozaba de la aprobación del pueblo y por tanto, se podría argumentar que era legítima. Fue una gran farsa a la que se prestó un sector importante del liderato político puertorriqueño (Muñoz y su Partido Popular) que agravó el estado de división del pueblo y sembró por primera vez dudas sobre si aquello del ELA había realmente descolonizado a Puerto Rico. Los independentistas siempre hemos sostenido que no.

Luego de leer el relato histórico de Ronald Fernández, me convenzo aún más de las certeras palabras de un gran líder de la independencia[xi] quien asegura 'que el milagro es que aún queden independentistas en Puerto Rico'.

Los imperios actúan así. Las colonias están a merced de los colonizadores. En las colonias, pocas cosas ocurren por la voluntad de los colonizados. La implantación del ELA colonial es el mejor ejemplo de esa verdad. La semilla de esa confusión se sembró en el Congreso de la metrópolis en el 1943.

Sin embargo, hay esperanza. El independentismo existe y está organizado. Aquello que propició el sostenimiento del coloniaje por parte de la metrópolis, ya no existe. El Canal de Panamá que estaba bajo el control de EEUU y que justificó la toma militar de Puerto Rico, ahora es de los panameños. La guerra fría pasó y la llamada amenaza del bloque comunista al capitalismo, cesó. Los puertorriqueños unidos demandamos la salida de la Marina de Guerra de EEUU de Vieques y se fue, no solo de allí sino que abandonó la base naval en Ceiba, la más grande e importante fuera del territorio continental estadounidense, según la describieron ellos mismos.

Se abre una puerta en la historia puertorriqueña a través de la cual los puertorriqueños podemos pasar y aclarar las cosas definitivamente. Es responsabilidad de los independentistas estar atentos a los tiempos y aportar con su lucha decida y firme a despejar aquella confusión colonial que nos sembraron desde la metrópolis en 1943 ejerciendo nuestro derecho a decidir que seamos libres.

Notas:
i] 'Prisioneros de Guerra', páginas 148 y 149
ii] La situación colonial 'era una situación terrible que el Congreso nunca solucionaría extendiendo la estadidad. A pesar de la habladuría sobre el respeto a la voluntad del pueblo, Tydings le hizo la siguiente declaración a Rafael Carrión, un propulsor de la estadidad para Puerto Rico' '…Pero el Congreso Norteamericano no le dará la estadidad. Es inútil insistir en esto; no les van a conceder la estadidad'.
iii] '¿Ve usted alguna posibilidad inmediata de que se le conceda la estadidad a Puerto Rico?'
iv] 'La contestación tendría que ser, no. Definitivamente, no'.
v] 'Correcto. Me gustaría sugerir también que no se limite la misma hasta precisamente la fecha en que ocurra el armisticio o el final de las hostilidades. Tenemos que estar en alerta con respecto a cómo quede el Caribe después de fin de la guerra…'
vi] '… Puedo comprender que se otorgue algún grado de autonomía [a Puerto Rico], pero lo que no puedo entender es cómo reconciliar una independencia total de la Isla con el uso total y efectivo de Puerto Rico para el control militar del Caribe…'
vii] '.. a fin de cuentas, usted preferiría que no hubiese ninguna independencia. ¿Es esa una conclusión lógica?'
viii] 'Si, desde un punto de vista puramente militar'.
ix] 'Juan M. García Passalacqua, 'Mi testimonio del secreto del ELA,' El Vocero, Martes, 28 de agosto de 2001, 8, 2001, pág. 37, resume y cita aspectos esenciales del texto del memorando. La Marina de EEUU nunca negó la autenticidad del mismo. Véase también, Rodríguez Orellana, Vieques: The Past, Present and Future of the Puerto Rico-U.S. Colonial Relationship, Berkeley LA Raza L.J. (2002), 425 a la págs. 428-429.
x] 'Algo urgente tiene que hacerse para salvar la Isla – y a los 2 millones que habitan la isla que es el bastión oriental para la defensa del Canal de Panamá y no se puede permitir que muera de hambre, se amotine y se rebele. Página 144.
xi] Me refiero a Rubén Berríos Martínez, presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, sucesor del fundador del PIP, don Gilberto Concepción de Gracia, en el liderato de la lucha por la independencia. Información Adicional Tema: Situación en Puerto Rico Región: América Central País/es: Puerto Rico

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=054364&parte=0

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Pepe: en realidad me has dejado un comentario que debió ser un post en el blog. Gracias por participar..

Alejo Luciano dijo...

Sinceramente dudo que el estatus cambie pronto. Hoy vi la asamblea del PPD y me alegra que el partido tome un aire mas soberanista aunque quedará por ver que acciones concretas toma el gobernador y su partido para alcanzar esa soberanía. Ahora eso de que después de Vieques hubieron intentos para descolonizar lo dudo, por lo menos no un intento generalizado. la realidad es que PR QUIERE ser colonia y PREFIERE el mantengo antes de tener que defenderse solo
en la comunidad de naciones. Ni siquiera en la época de España hubo un movimiento generalizado para la independencia. El debate era mayormente sobre buscar mas autonomía y lograr derechos iguales a los de la Península. El boricua por naturaleza le huye a la independencia como el diablo a la cruz.Hasta la palabra "autonomía" asusta a los sectores mas asimilistas del PPD. Y el hecho de que los sectores independentistas se identifiquen tanto con dictadores y cuasi-dictadores como Fidel Castro y Hugo Chavez no ayuda en nada al movimiento pro-independencia. Al menos que los americanos nos tiren de la cama (y rezo por ese día!)seguiremos siendo
la chilla mantenida de EEUU y lo peor es que NOS GUSTA! El día que proclamen la república sera el mejor día de ventas para American Airlines y Delta, pq todo el que tenga 300 pesos se va pa Orlando el mismo día. Yo me considero nacionalista y creo que nuestra nación tiene toda la capacidad en el mundo para ser un pais prospero
pero le falta la madurez y la voluntad para serlo. Por eso creo que la independencia llegará cuando EEUU lo determine y la decisión sera de Washington no de San Juan.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Luciano: lo del "aire soberanista" ya sabemos que es para atraer el sector de los Melones de nuevo, yo no les creo ni el Credo de Nicea a los del PPD. Es un partido cobarde por definición y yo lo sé bien porque estuve allí.
En cuanto al miedo a la independencia que tiene el pueblo, este lugar no es el propicio para explicar las razones históricas para el mismo. Como dicen en el difícil: "don't blame the victim".
En lo demás que dices, por desgracia, estoy de acuerdo contigo. El que lo niegue es porque no quiere ver la realidad.