domingo, 14 de diciembre de 2008

Carta abierta a Javier Vélez Arocho

Le conocí en el 2005 en ocasión de la firma de un convenio entre el proyecto que yo dirigía de la Enciclopedia de Puerto Rico en línea, y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Me impresionó bien su dedicación a las causas en las que yo también creo y me sentí que iba usted a ayudar nuestro proyecto en todo lo relacionado al tema del ambiente, como había prometido. Me fui del mismo hace dos años de modo que no estoy al tanto de si usted cumplió con lo prometido o no. Pero con lo que no ha cumplido es con su deber de proteger los recursos y el ambiente del país en los últimos días de su gestión como secretario del DRNA.

Me refiero obviamente al permiso que aprobó hace 10 días para “agilizar el trámite de corte de árboles” de acuerdo al parte de prensa de El Vocero el pasado 5 de diciembre. De acuerdo a la periodista Maricelis Rivera Santos, usted informó que:

• las personas que interesen tumbar árboles pueden obtener el permiso el mismo día
• la intención es agilizar el procedimiento (de tumbar árboles más rápido)
• la única información que se requiere es presentar dos fotos de cada árbol
• no se necesita que el DRNA examine los árboles a cortarse
• se pueden tumbar hasta 10 árboles con cada permiso

Si estuviéramos en un país donde los árboles se respetaran como un elemento esencial de la naturaleza y de los cuales depende nuestra propia existencia; si fuese un país donde no se masacraran a diario por los mismos gobiernos municipales y agencias estatales, por cualquier excusa; si fuese este un pueblo que amase los árboles y los protegiese, quizá se pudiera dejar pasar sin protesta dicha orden administrativa. Pero es todo lo contrario. Ni se respetan los árboles, ni se protegen, ni se cumple la ley que prohíbe tumbarlos y un gran porciento de los puertorriqueños los ven como estorbo por diversas razones a cual más absurda: porque botan hojas que luego hay que recoger (las hojas son basura pero la basura no lo es), porque tapan la vista de sus casas, porque pueden caerse si hay tormentas, porque prefieren el cemento o la grama frente a sus casas o porque tienen un negocio que necesita usar la acera del frente como estacionamiento para sus clientes.

Pero señor Vélez Arocho, nunca pensamos que el que se supone que dé el ejemplo y que nos ayude a los que sí amamos y respetamos los árboles a preservarlos, haya dado luz verde para todos esos que los odian se apresuren a eliminar los que quedan. ¿En qué vamos a parar? ¿Ha escuchado usted hablar del cambio climático?

Sobre todo, ¿cuál era la prisa de aprobar ese absurdo permiso si le quedan solamente dos semanas en su puesto? ¿Quiso hacerle el favor al secretario entrante para que encuentre ya el camino expedito para deforestar a diestra y siniestra?

Por último: si usted interesa proteger en algo su reputación, no tan sólo como protector de la naturaleza de Puerto Rico (que para eso le pagamos su salario durante estos cuatro años) sino como puertorriqueño que ama su tierra, le rogamos que derogue, revoque, eche al zafacón ese permiso tan absurdo y dañino. Piense en sus hijos y en sus futuros nietos que merecen recordar su gestión como una que les ayudó a seguir viviendo en su propio país al proteger sus recursos naturales. No deben recordarle como alguien que ayudó a destruirlos.

(Este llamado urgente lo hago además como miembro del grupo de "Boricuas en defensa de los árboles" que le haremos llegar una petición con cientos de firmas en esta semana.)

8 comentarios:

I. Caballer dijo...

Gracias por ser voz colectiva, Ivonne. Me gustaría saber si la has enviado a algún medio.

Edwin Vázquez dijo...

Gracias Ivonne. Vale la pena levantarse un domingo y leer algo así. Estamos contigo en esta lucha.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Isabel: no la he enviado pero se me ocurrió escribirla precisamente a ver si se puede aprovechar para utilizarla en la radio al menos. ¿Qué sugieres?

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Edwin: pues a la recíproca porque me encantó e hizo sonreir tu post de hoy. ¡Está de catálogo!
Gracias por la solidaridad.

Prometeo dijo...

Hay unas cuantas preguntas que me hago:

¿No es extraño que los otros medios, excepto El Vocero, no tocado este asunto?

¿Porqué aparece la Pantera poco después de este señor haber firmado esta nefasta orden?

Me tocó en el corazón lo que escribió el niño todavía hay esperanza para el futuro si tenemos niños que piensen así.

Adelante y éxito.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Prometeo: Pues mira que es raro sí.

En cuanto al niño, se me aguaron los ojos cuando leí ese comentario. ¡Y mientras tantos adultos no se dignan a firmar una triste petición, este niño lo hizo por muchos! Quise darle prominencia por eso mismo y me alegro que lo vieras.

Ana dijo...

Hay un árbol cerca de mi casa.
Vecinos lo han macheteado, pateado, envenenado, cortado al ras sus ramas, sólo porque sus hojas "estorban".
Sobrevive, pero hasta cuándo?
El absurdo de este permiso implica su muerte segura y la de cientos en toda la isla.

Hermoso lo del niño Juan!

El respeto y amor que eduquemos a nuestros niños desde sus primeras experiencias y en base a nuestro ejemplo, nunca se borra!

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Ana: Eso que cuentas del árbol atacado me aprieta el alma. Yo estoy en plan de guerra contra los arbolicidas y el que lo sea es mi enemigo declarado. Tenemos que lograr que nadie se atreva tocarlos..¿pero cómo si ni siquiera se consiguen las firmas necesarias para convencer al Secretario? Pero no daremos para atrás, a nombre del niño Juan..