Me encanta cuando
los viernes me llega una nueva edición de esta maravillosa revista digital que
ya se ha convertido en lectura obligada por lo placentera e instructiva. Casi siempre me leo el artículo más impactante
y la crítica de cine de Martínez Maldonado.
Pero hoy el menú estaba realmente sabroso y me leí casi toda la
edición.
Sofía Irene
Cardona nos regala el artículo que más me disfruté porque trata sobre ese libro
tan hermoso y favorito de todos, El Principito.
También nos enteramos de dos datos que me eran desconocidos sobre esta
obra. En primer lugar, la autora revela que: “Un año después
de la publicación del libro, una mañana de julio de 1944, el avión de Antoine
Saint Exupery cayó abatido por fuego enemigo. No se tuvo noticia suya hasta
que, en 1988, un pescador encontró en sus redes de pesca una pulsera con el
nombre de Saint-Éxupéry. Después de una intensa búsqueda, se encontraron los
restos del avión en aguas de Marsella. Fue entonces que, Horst Rippert, un
anciano de 88 años, confesó ser el responsable de la desaparición del adorado
autor de El principito: “Yo esperaba que no fuera él, porque en
nuestra juventud todos habíamos leído sus libros y los adorábamos.” Resulta
revelador que muchos alemanes, a pesar de la guerra, habían leído los libros de
este escritor enemigo y, según el mismo Rippert, lo veneraban.”







