jueves, 4 de septiembre de 2008

"Cargada de amargura": la realidad boricua antes y hoy..


Una amiga me envía esta tirilla de Mafalda, el personaje creado por Quino, el genial dibujante argentino. Ambas nos hemos sorprendido de que Quino hubiese incluido la canción de Rafael Hernández , "Lamento Borincano", mejor conocida como "el Jibarito". En la tirilla el papá de Mafalda acaba de ponerle una nueva batería a su radio portátil. Al escuchar una música con la frase: "Que será de Borínquen mi Dios querido, Que será de mis hijos y de mi hogar", Mafalda le dice al papá que la pila (batería) que le vendieron está "cargada de amargura".

Lo triste es que por vez primera en décadas muchos boricuas nos hacemos la misma pregunta con todo y que son dos Puerto Rico bien distintos el de 1929 cuando se compuso la canción y el del 2008.

En 1929 había una gran depresión económica y una gran crisis social unida a un caos político. La pobreza era tan extrema, luego de sufrir el embate del huracán San Felipe el año antes que se nos describía como "The Poor House of the Caribbean". No había esperanzas. Por eso la canción de Rafael se convirtió en un himno.

Ocho décadas después, en un Puerto Rico radicalmente distinto, a solo dos meses de las elecciones no se ve esperanza en el futuro. Hoy como ayer lo que se escucha de parte de muchos es el deseo de irse del país.

Explicar qué rayos nos hace tener amargura, cuando se supone que vencimos la pobreza extrema que había en las primeras décadas del siglo pasado, tomaría mucho espacio. Quizá mis lectores boricuas podrían aportar algunas razones o decirme que no tengo razón al asegurar que hay amargura. Ojalá estuviera equivocada.

8 comentarios:

Prometeo dijo...

Agridulce. Por una parte no somos lo que se consideraria un país tercermundista (en apariencia) por otro lado no estamos conscientes de que el imperio nos está engordando como a un cerdo, nos saca el jugo y nos está usando para cuando ya no tengamos más que darle soltarnos a nuestra suerte, entonces seremos un país tercermundista.

Eugenio Martinez Rodriguez dijo...

Yo lo veo como un ciclo. Lo que tenemos hoy, y lo que al parecer tendremos en unos cuantos años más, es una especie de repetición de esa etapa de la cual hablaba la canción.

Cuando las cosas están bien malas, pensamos que es el fin de todo, y que de ahí no salimos, cuando en realidad es el fin del ciclo, o sea, la crisis.

Ya vendrán tiempos mejores, y comenzará un nuevo ciclo. La pregunta es cuándo. Quizás para ello no exista una respuesta.... al menos hasta que decidamos inventarla.

Sensei Myriam dijo...

La amargura está en que un vacío fue cambiado por otro...

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Prometeo: Buen punto.

Eugenio: Eres un sabio a tan joven edad. Gracias por darme tu visión de la realidad a ver si se me pasa la amargura..

Sensei Myriam: En una frase has dicho tanto.. Gracias por comentar.

Zoraida dijo...

Yo creo que segun nuestro cuerpo biologico pasa por cambios asi nuestro mundo exterior, tenemos que enfocarnos en lo mejor que hemos vivido, hablamos de lo malo de ahora y lo bueno del pasado o viceversa, y lo unico que existe es el ahora, el presente, y que podemos aportar cada uno de nosotros para darle color y luz a cada dia y no espera a que "los otros"nos lo resuelvan, cada uno de nosotros somos: "los otros". Determinemonos a hacer de cada instante algo bonito para uno mismo y para otros...

Ana dijo...

Me encanta Mafaldita, tan sabia!
Deberían existir muchas tirillas así en nuestra isla, que todo lo cuestionen y lleven a comprender que todos somos parte de un mismo mundo.
Qué interesante que Quino usara esos versos...
Antes Puerto Rico era así. Cualquier joven o adulto conocía del arte, música, literatura, cine o personajes importantes de toda Latinoamérica.
Ahora a pesar de la era de información, vivimos un bloqueo insular en que sólo existimos nosotros en comparsa de festejos y tragedias, lo de "allá afuera" y ciertos enlatados descerebrizantes.
Razón suficiente pa' amargarse :(

Como escribe Sensei Myriam, si un vacío fue cambiado por otro, es como un vendaje para cubrir una herida que no cicatriza.

El origen de la amargura está en el deseo de escapar o transformar una realidad que sospechamos inapropiada en base a nuestros conocimientos o experiencia de una vida mejor, y vernos imposibilitados de hacerlo, no porque falten ganas o impulso, sino por toda la ceguera y trabas que dominan.
Por eso la gente conforme con lo que tenemos y somos, no conocen tal amargura.
No sé si envidiarlos, je.

Creo que tal amargura sí existe, pero la trabajamos de diferentes maneras.
Lo que define es qué hacer con ella, si enfermarnos, tomar acción que canalize o intente hacer un cambio, escapar dejando una mancha de veneno en cada emoción hacia cuanto somos, encerrarnos en una burbuja feliz para no lacerarnos, o no querer saber más de nosotros mismos ni participar...
Cómo se rompe el ciclo?
Creo por ahí va la cosa.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Zoraida: De acuerdo contigo en que hay que hacer el máximo con el presente que vivimos. Pero ese presente tiene que tener una esperanza para el futuro y una mirada al pasado para darnos las explicaciones que nos permitan entender. Gracias por comentar.

Ana: Mi admirada poeta, gracias por ese comentario que merece un post aparte.

Cerys dijo...

This is fantastic!