Gran sorpresa dirán ustedes. Pero es peor. Demuestra una vez más como las prioridades están trastocadas y se le da mayor importancia a un problema sexual del varón que a otras muchas enfermedades o condiciones para las cuales no hay cura y pocos remedios. Pero es peor.
Al enfocar la sexualidad mayormente en el pene se vuelve a nociones anticuadas y patriarcales que habían sido en gran medida superadas. Así lo expresan en un artículo en El Nuevo Día, tanto el psicólogo Raúl E. Martínez en su ensayo “Viagra: ¿revolución o contrarrevolución?” como el Dr. Alfredo Carrasquillo quien señala que “la sexualidad pensada en la genitalia es la sexualidad de la pornografía que no es otra cosa que las fantasías masculinas sobre lo que es el deseo femenino”. Quizá por esa razón hemos visto en años recientes tanto énfasis en toquetearse o referirse al órgano masculino en los reguetoneros, en las comedias en la televisión (el molusco..) y en obras de teatro (el “paquete de mi marido”), en las canciones y por supuesto en los chistes que se tuitean o bloguean. Hasta nuestro gran escritor Luis Rafael Sánchez publicó una columna crítica sobre este énfasis en El Nuevo Día titulada “¿De quién es ese pipí?”
El hecho de que la famosa pastillita azul le ha producido beneficios astronómicos a la Pfizer luego de haber sido redirigida a la disfunción eréctil ha significado que las aseguradoras de salud le hagan la vida imposible a aquell@s a quienes se la recetan como único medicamento posible para una condición bien peligrosa que se llama hipertensión pulmonar. Lo irónico es que originalmente la pastilla se desarrolló (como "sildenafil") para esa condición y otras cardiovasculares pero al provocar erecciones en los varones que la usaban se descubrió una "nueva pastilla" a la cual se le dio el nombre que viene de la palabra viâghra, que en idioma sánscrito significa ‘tigre’. Así que quienes se la apropian son los urólogos mientras que los neumólogos se las ven mal cuando diagnostican a un paciente con la hipertensión pulmonar y tienen que decirles que la única medicina que funciona para ell@s es la Viagra. La razón es lo difícil que se hace conseguirla para estos propósitos y la vergüenza que pasa la mujer que tiene que pedirla en una farmacia.
Lo antes dicho lo conozco de primera mano y me lo he sufrido porque alguien muy cercano en mi familia tuvo esa experiencia recientemente y sigue teniendo el problema luego de que la diagnosticaran con la temida condición pulmonar a principios de este año. Lleva ya meses tratando de estabilizarse pero a la misma vez en una batalla constante con la aseguradora para conseguir la medicina que por otro lado cuesta un ojo de la cara.
Entretanto los varones, aun los bien entrados en años, siguen consiguiendo su “pastilla de la felicidad” y enviagrándose recreacionalmente sin problemas. Las mujeres enfermas que se fastidien..con jota.






