No hay síntoma más poderoso que ese de la emigración masiva de la monumental crisis que vivimos. Nada dice tan alto lo bajo que hemos caído que el hecho de que tanta haya perdido la esperanza y, con mucho dolor, se vaya a otro sitio. Todos sabemos que muchos de los que no se han ido lo han pensado o lo están pensando. La conclusión a la que llevan estos datos da demasiado dolor: la gente tiró la toalla con Puerto Rico.
Han vivido en la guardarraya por décadas. Un pie aquí y un pie allá. Le llamaban “lo mejor de dos mundos”. Pero el tiempo se les está acabando. El modelo que les permitió vivir así, meciéndose como en una hamaca, se agotó. Concluye diciendo que “Los soberanistas parece que son más de lo que jamás sospecharon. Están ahí. Tienen fuerza. ¿Cuánta? Esa es la gran pregunta. Le toca a ellos demostrarlo.”
Tiene razón Torres Gotay. Pero el asunto es que este modelo-inventado en tiempos de la Guerra Fría- sigue siendo el estatus preferido por los del gobierno permanente en los Estados Unidos, como han dado a demostrar cada vez que se quiere hacer un cambio por más que nos engañen haciendo simulacros de vez en cuando. Y sigue siendo el modelo preferido por los de la familia real ponceña que son los que manipulan la cúpula del PPD.






