Este cuento verídico me lo envía mi querida amiga Daisy Sánchez, periodista de Univisión, quien me dio permiso para reproducirlo. Le ocurrió a ella el viernes. Si no fuera porque da risa uno tendría que echarse a llorar. Cuenta Daisy lo siguiente:
Cuando todo nos parece sospechoso se puede esperar el peor de los entuertos. Y así ocurrió esta madrugada (del viernes) cuando el fotoperiodista Héctor Aponte, que poncha su entrada a la medianoche, le pareció extraño ver varias patrullas de la policía apostadas en las principales entradas hacia el aeropuerto.
En el lugar se instalaron vallas y un enorme rótulo en letras de neón advirtiendo que sólo se permite tránsito liviano en el lugar. Lo que se traduce en el argot sindical que Víctor Rodríguez y sus muchachos no son bienvenidos en la zona.
Estas medidas fueron suficientes para alertar a Aponte y llevarlo a pensar que todo era muy sospechoso, así que se estacionó a poca distancia en espera de alguna actividad de desobediencia civil, porque con tanta vigilancia concluyó que ellos, los policías, sabían algo que él no.
Por supuesto, su presencia en el lugar despertó la sospecha de los azules que se pusieron en alerta y comenzaron a seguir a todos los camiones que transitaban frente a las entradas del aeropuerto, hasta que se alejaban del lugar.
Uno en particular, probablemente pensó que los policías y el fotoperiodista sabían algo que él desconocía…como que los camioneros estaban preparando algún acto de desobediencia civil y era probable que a él no le avisaron…así que dio la vuelta y pasó una, dos, tres y hasta una cuarta vez sin percatarse de que lo seguían las patrullas y un fotoperiodista que estaba seguro que algo ocurriría esta madrugada…porque esos policías tenían que saber algo que él no sabía.
Y como suele suceder, alguien llamó a un segundo fotoperiodista, porque cuando pasó vio mucho movimiento frente al aeropuerto, así que llegó al lugar otro compañero y se estacionó cerca de Héctor. Para el compañero no había duda de que algo estaba ocurriendo porque los policías así lo advertían al centro de mando por la radio a través de la cual también informaban que seguían a un “camión sospechoso” y de la presencia de la prensa en el lugar.
En vista de que sus sospechas estaban confirmadas y continuaban llegando patrullas al área Héctor avisó a la productora de Tu Mañana y ella envió una guagua remoto al lugar para que fuera buscando señal porque algo estaba pasando en el aeropuerto.
Mientras tanto otro fotoperiodista madrugador apareció en el lugar. Más tarde llegué yo en otra guagua remoto. A esa hora de la mañana no queda de otra que usar las remotos de taxi. Mis instrucciones eran buscar de inmediato información y enviar el primer boletín sobre lo que ocurría en el aeropuerto, porque según la productora algo estaba pasando con los camioneros.
Así que para las cinco de la mañana ya habían frente a la entrada del aeropuerto muchas patrullas, dos guaguas remotos de Univisión y varios vehículos de prensa…así que algo grande debía estar ocurriendo.
Los ciudadanos que pasaban por el lugar también pusieron su granito de arena. Como buenos ciudadanos hicieron sus llamadas telefónicas a otros periodistas para contarles que algo grande ocurría en el aeropuerto por el despliegue de prensa y policías.
Algunos de estos periodistas decidieron buscar más información para confirmar lo que ocurría. A esa hora mi marido, que dormía a pata suelta, recibió varias de esas llamadas telefónicas de los compañeros que querían saber si él sabía lo que ocurría en el aeropuerto y hubo quien insistió en “sacarle información” dejando entrever que yo tenía más información de la que quería compartir para quedarme con la “exclusiva”.
Manolo como buen periodista que es, llamó a su fuente…esta servidora.
- ¿Mi amor qué ocurre en el aeropuerto?, me dijo todavía dormido.
- ¿Por qué, tu sabes algo que yo no sé?, le respondí con urgencia.
- ¿No sé nada, por eso te llamo, tú estás en el aeropuerto?
- Sí, aquí hay patrullas de la policía, periodistas, remotos, en fin todo está servido para un acto de desobediencia civil, lo que falta son los desobedientes que parece que se quedaron durmiendo, sospecho que alguien sabe algo que nosotros no sabemos.
Más tarde me enteré que a los de la Fuerza de Choque de Carolina los pusieron en alerta a las 5am. Sospecho que algo tuvo que ver con lo del aeropuerto.
¿Verdad que está de premio este cuento? Pero fue verdad. Prueba adicional de la histeria que se ha creado en el Gobierno de Fortuño, o mejor dicho, de Rodríguez-Ema con el paro general del próximo jueves 15 de octubre.
¡ALTO AHI, SEÑOR LUGONES!
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¡ALTO AHI, SEÑOR LUGONES!
(Artículo de 1919)
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