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miércoles, 27 de febrero de 2013

La pasividad de la mayoría social, especialmente la juventud

En mi post anterior sobre la venta del aeropuerto me comentaba David, uno de mis lectores, lo siguiente:


“..la gente va por la vida como si paseara y consumiera en un centro comercial. Lo que quieren muchos es consumir, que les den las cosas en una bandeja de plástico. La vida se va pareciendo a un "mall" y como dijo de forma menos fina San George Carlin, a la gente le parece bien. Que cuando la gente va a Plaza no se percata que el mall no es un espacio público? No se va a Plaza a pensar. Para eso están otros. Ya lo dijo mi abuela. El que da lo que tiene, a pedir se queda. Hay que ser imbécil o muy cínico para entregar un monopolio a otros. Pero nos queda el Mall of San Juan con Nordstrom y Saks para distraernos. La pregunta es, ¿habrá un Bloomingdale's?”

Aunque dicen que “mal de muchos, consuelo de tontos”,  no es en Puerto Rico nada más que no se protesta lo suficiente para lograr cambios importantes.  Hoy acabo de leer una entrada de Jorge Riechmann -escritor y poeta madrileño- en su blog: ¿Cómo explicar la pasividad de la mayoría social -y especialmente de la juventud, en un país como el nuestro y en las condiciones de empobrecimiento y degradación actuales?


En el mismo, Riechmann da las siguientes razones para esa ausencia de envolvimiento de las masas y las juventudes en asuntos de mucha gravedad para el país:
  1. Profundización de la globalización capitalista con su consejo implícito de “no hagas frente, huye y comienza de nuevo en otra parte” (no luches, “reinvéntate”).
  2. Desaparición tendencial de la represión excedente y sexualidad desihinbida (lo cual no significa lo mismo que “sexualidad liberada”, claro está).
  3. Bienes y servicios low cost (posibles gracias a una masiva “externalización” de daños desde el centro a las periferias) que compensan parcialmente la pérdida de bienes públicos, derechos sociales, protección laboral, seguridad existencial…
  4. Virtualización de la experiencia, con la generalización de internet y los dispositivos móviles de conexión continua a la red (hoy, nos dice Marc Andreessen, co-inventor del primer navegador para internet, en el planeta hay más gente con móvil que con agua corriente).
  5. Progreso de la individualización anómica que dificulta la acción colectiva.
  6. Ahondamiento de la infantilización de la sociedad que dificulta los desafíos a la autoridad y la asunción de responsabilidades.
  7. Y last but not least, avance de esa cultura del capitalismo para la cual la vida humana consiste en compraventa de mercancías.
Fíjense que es un español de Madrid el que escribe pero podía haber descrito la situación de Puerto Rico en al menos lo siguiente: (1) huir y comenzar de nuevo en otra parte- en las últimas tres décadas se han ido de Puerto Rico más de medio millón de profesionales jóvenes; (2) la infantilización de nuestra sociedad (siempre me llama la atención esa referencia a “Papito Dios” de parte de muchos adultos, como si fueran niños) y por supuesto (3) la cultura del capitalismo que ha promovido la corrupción que nos arropa, no importa el partido político en el poder, siempre mandan los mismos.  Lo acabamos de ver en la entrega del aeropuerto principal de nuestra Isla.
Como decía alguien por la radio, “el capital no tiene patria”...

jueves, 7 de enero de 2010

Reportaje nauseabundo en "Primera Hora" sobre la desilusión con los regalos de los Reyes Magos

Abrí el periódico Primera Hora buscando una nueva tirilla de la cual quería escribir y era algo positivo sobre ese diario. Pero me encontré este reportaje titulado Los Reyes los dejaron “puyús” que me dio arqueadas de pura repugnancia.

No puedo creer que una periodista se haya dado a la tarea de buscar lo peor en la niñez y juventud boricuas en un día de Reyes como son los entrevistados para ese artículo en el Parque Muñoz Marín. No es que buscara lo peor, es que ella misma empieza admitiendo que en más de una ocasión sintió desilusión con los regalos que le pusieron los Reyes Magos. ¿Y cual es la importancia de este hecho? ¿No se ha enterado de que fueron sus padres u otros familiares los que hicieron el esfuerzo porque encontrara algo en la sala o donde fuera? Entonces, ¿a qué viene la recriminación atrasada al punto de que le dedica espacio, tiempo y energías a esta supuesta “desilusión”?

Lo peor es leer los casos que cita porque suenan tan materialistas, tan interesados y tan malagradecidos estos jovencitos que si yo fuera familia suya los mandaba para el caraj..y no volvían a recibir regalo alguno de mi parte.

El colmo de la mangansonería que caracteriza a muchos de esta generación del “yo y del dame” es que una jovencita de 19 años, diga que : “Esperaba un castillo de Barbie y lo que me regalaron fue una Barbie que hacía gimnasia. Cuando la vi le di contra el piso y la rompí. Después me quedé llorando porque no tenía nada”, narró Pérez a cuya hermana Cristina tampoco le regalaron el big wheel de las Princesas que deseaba. ¿No dan ganas de ir y agarrarlas por el brazo y darles un buen regaño o al menos hacerlas sentir vergüenza?

La verdad es que una gran parte de la juventud que se está criando en medio de este consumerismo espantoso deja pocas esperanzas para el futuro de Puerto Rico. Díganme que estoy siendo exagerada, por favor.

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