martes, 18 de junio de 2013

"El Ángel de la Historia" de Walter Benjamin

Le contaba a uno de los estudiantes con quienes me reúno que en estos días el haberme dedicado a la lectura de temas de historia me ha ayudado para escapar el presente que me deprime.  Me comentó que había escuchado en “Fuego Cruzado” a Néstor Duprey decir que se había refugiado en la Historia por la misma razón.   Esto me hizo recordar la alegoría del Ángel de la Historia al que se refería Walter Benjamin (y del cual mi esposo hablaba a cada rato) y quedé en escribir algo sobre el tema así que aquí va.   
 
Walter Benjamin, uno de los filósofos más influyentes del siglo veinte, nació en Berlín en 1892 de padres judíos. Fue crítico literario, traductor y filósofo inclinado al marxismo.  Al llegar Hitler al poder tuvo que huir a Francia pero de allí también tuvo que escapar cuando París fue ocupada por los nazis.  No tuvo suerte porque en la frontera con España lo esperaba la policía de Franco.  Antes de ser capturado, Benjamin optó por suicidarse en 1940 a los 48 años.  La última de sus obras se titula Tesis sobre la historia que de acuerdo a uno de sus traductores es hasta cierto punto “una especie de carta que Benjamin escribe a Bertolt Brecht”.  Son reflexiones numeradas, muchas veces precedidas por alguna cita de algún autor o amigo y una de éstas incluye el ángel de la historia que Benjamin describe así:  


“Hay un cuadro de Klee que se titula Angelus Novus. Se ve en él un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos,él ve una catástrofe única, que arroja a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas sin cesar. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso.”

El ángel de la historia mira hacia atrás porque es necesario conocer verdaderamente el pasado para entender la realidad del presente.  La historia para este pensador no es una marcha optimista, lineal, hacia un futuro de progreso para la humanidad.  Todo lo contrario, para Benjamin el progreso era equivalente a la catٞástrofe, el huracán que arrastra al ángel.

Es como si hubiera visto el futuro.