viernes, 27 de mayo de 2011

Sobre el ex presidente de la UPR y su "confesión"

Lo mejor que he leído como reacción a la entrevista que concediera el Dr. José Ramón De La Torre a El Nuevo Día, es la entrada que publica Rima Brusi en su blog Parpadeando. Rima tiene una redacción impecable y a la vez contundente en sus verdades. Para que no pasen trabajo se las reproduzco a continuación porque es lo que yo hubiese querido escribir y ella lo ha hecho mucho mejor:

el nombre de la torre
No sé ni para qué miro el video provocadoramente titulado “De La Torre se confiesa“. La “confesión” en cuestión la conocíamos. Yo no soy malo, estoy frustrado, me engañaron, me obligaron a hacer nombramientos, tomaron decisiones por mí, y luego me dejaron solo….Pues sí, le creemos. ¿Y?

Supongo que una lee y mira esas cosas, esas “confesiones” que no son tales, en búsqueda de cierre, de eso que en Hollywood y en el self-help llaman closure. No siento odio por este individuo. Ni siquiera ira, francamente. Un poco me lo imagino en su casa, un abuelito (no MI abuelito, MI abuelito jamás hubiese aceptado una invitación como la que le hicieron a De La Torre, hubiera dicho mmmmm, como el jibarito que nos dice que no fía), un abuelito, decía, con una saludable opinión acerca de sí mismo y de sus logros académicos y administrativos, y con la aspiración razonable de dejar alguna impronta en la historia del país antes de ponerse a viajar con su señora. Me lo imagino en su butaca, sopesando la cosa, preguntándose podré correr la universidad, y contestándose que sí, que podría hacerlo. Digo, y en el país donde el Chuchin es senador y Maripili es empresaria, tal vez no debe extrañarnos que este señor se haya empezado a imaginar presidente de la Universidad…

Dicen que el poder corrompe. Lo que no te advierten es que el poder corrompe a priori, que no es sólo el poder actual, presente, sino el acicate del poder futuro, del poder posible…Es más, creo que ni siquiera es el poder: Basta con un poco de reconocimiento, una distinción, un título sonoro e importante (Señor Presidente, tiene al Secretario de la Gobernación en la línea uno) y nos derretimos, nos hacemos una porquería, empezamos a aceptar lo inaceptable. Al menos a juzgar por las confesiones de este señor. Porque desde el principio, dice, el nombramiento estuvo sujeto a que él a su vez hiciera unos nombramientos particulares. Luego sujeto a ser espiado. Luego sujeto a no tomar ninguna decisión por su cuenta, sino más bien a acatar las que por él se tomaban. Y entonces, dice, la traición suprema: Lo dejaron solo.

Una vez escuché a un buen líder, a un líder sólido, decir que había que tener unos valores básicos, fundamentales, y dejar que fuesen ellos los que dictaran la acción cotidiana en el ejercicio del liderato. Me pareció una obviedad, la primera vez que lo escuché. Pero es más difícil de lo que suena. Se trata de la capacidad de mirar la tentación (del poder, del reconocimiento, del ego, de la vagancia, de la dejadez, de lo fácil, de lo estereotipado, de lo aceptable) a los ojos, alinearla con los valores más esenciales, y si no cuadra…dejarla atrás. Decirle que no.

En este caso, tan pronto como escuchó “te dejamos ser presi, pero tienes que nombrar a esta gente, y tomar estas decisiones…” en ese momento, y no un año después, el líder que aspire a dirigir los destinos de la Universidad del país tiene, TIENE que ser capaz de decir que no. Es de humanos ceder, por supuesto que sí. Pero es de humanos que no están capacitados para presidir la universidad, una institución que más que ninguna otra necesita una independencia de criterio básica no sólo para funcionar sino para ser.

Veo y leo la entrevista de De La Torre, y sí que me da un poco de lástima. La universidad está rota, tal vez irreparablemente rota, y este señor participó (de algún modo, tal vez pasivo) en su ruptura, y ahora intenta (de algún modo, tal vez pasivo) rendir cuentas…Evidentemente se siente traicionado. Supongo que es un sentimiento razonable. Que ciertamente ha sido traicionado.

Pero un picor mental, una imagen borrosa, me atormenta: Un monumento en llamas, tal vez una fabulosa, laberíntica biblioteca medieval, como la de Eco en El Nombre de la Rosa, se quema todo, se quema tanto, y un hombre se queja, porque le han chamuscado un dedo, es más, la mano entera…¿Cuál es el crimen de verdad? ¿Traicionar al retirado que una tarde decidió, sentado en su poltrona, que el título “Presidente” le caía bien? ¿O herir de muerte a la institución, a la idea, a la casa de estudios, de la rebeldía, del error y la contrapropuesta, de la apuesta, más o menos siempre perdida pero viva, viva mientras le quede conocimiento y praxis, de la apuesta, decía, a la democracia de verdad, la que se ejerce con la mente y el corazón, no con el voto y el bolsillo?

Un señor, aturdido, traicionado, se lame las heridas, mientras la universidad pierde lustre, potencia,esperanza y gente. Al fondo, las llamas. Tal vez el rosado de un crepúsculo gentil.

8 comentarios:

Prometeo dijo...

Dicen que la mejor almohada es una conciencia tranquila. De la Torre es un hombre inteligente. Si sabía lo que implicaba aceptar esa oferta, ¿porque se metió? Ahora manchó la imagen de su recuerdo para la posteridad. Será recordado como "el muerto senta'o". Esas palabras cobran mucho sentido ahora que hizo esas confesiones.

Adelante y éxito.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Prometeo: Palabras sabias. Es tal como dices, cuando le ofrecieron la presidencia con las condiciones que le impusieron es cuando debió haber dicho sencillamente que no. Demostró que no tiene agallas y lo peor es que no tiene dignidad. Como bien dices, ya es muy tarde.

David dijo...

No me da pena. Ha sido cómplice del gobierno, un títere de este. Ha hecho mucho daño a una institución que bastantes palos ha recibido en las últimas décadas. Y lo que le espera con este gobierno de neoliberales que se creen las fantasías animadas de Ayn Rand, Milton Friedman y ese títere llamado Reagan que encima, al sentirse americanos, están dispuesto a destruír lo puertorriqueño al verlo como obstáculo. Como dijo Kurtz en Apocalypse Now: "the horror, the horror".

Ivonne Acosta Lespier dijo...

David: A mí tampoco me da pena porque aceptó sabiendo lo que le esperaba con tal de ser presidente y como bien dices, le hizo un daño enorme a la institución.

karlillo dijo...

Pues fíjate, yo no lo justifico, pero me alegro de que hablara, pues para mí no hay peor gestión que la que no se hace.

Lamentablemente, lo dijo muy tarde, pero por lo menos lo dijo; a ver si así a algún par de cabezas por ahí por fin entienden que la mayoría (por no decir todo) lo que han hecho l@s estudiantes (huelgas, marchas, protestas) ha sido por causa de este problema eterno que tiene la universidad; la intromisión de la politiquería (que no es lo mismo que política).

Ivonne Acosta Lespier dijo...

karlillo: Gracias por traer este otro punto de vista y tienes razón en que al menos al expresarse sobre lo ocurrido en la UPR, aunque tarde, deja para el récord que los estudiantes tuvieron la razón.

Reggie dijo...

Imaginense: ser pied-noir de los Pieds-Noirs. Como se le llama a eso?

Ivonne Acosta Lespier dijo...

Reggie: Jeje... creo que en boricua es soplapote..