miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ver la cara de Jaime Perelló me recuerda el Infierno de Dante

La definición de hipócrita está resumida en la cara y la actitud del Presidente de la Cámara de Representantes de Puerto Rico luego de la trágica e inesperada muerte del Representante Carlos J. Vargas Ferrer.  Jaime Perelló, quien es de lo más siniestro que ha dado ese partido, en lugar de asumir una actitud más reservada,  no perdió el tiempo para aparecer como el más compunjido por esa muerte tan triste para el país. Dando por sentado, como tantos políticos hacen, de que el pueblo no se acuerda ni siquiera de lo reciente, hizo muestras de pena y dolor como si de veras sintiera esa muerte. A lo mejor era su conciencia remordiéndole por el maltrato al que sometió al representante Vargas por su disidencia cuando fue uno de los seis que votaron en contra de la reforma tributaria. Recordemos que luego de que Vargas y los otros cinco representantes populares votaran sus conciencias y no por el partido, fueron tildados por el Gobernador y por Perelló como "irresponsables y desleales".  El joven legislador que acaba de perder su vida dijo entonces que:
"la  lluvia de recriminaciones que le lanzó el gobernador en el Capitolio  lo que le  causó  fue “tristeza”, porque “lo  prudente sería tender puentes de diálogo”. 
Como castigo, al igual que con los otros "disidentes", Perelló procedió a quitarle la presidencia de la Comisión de Vivienda y Desarrollo Urbano con las consecuencias que ello representa en términos de presupuesto y ayudantes.  

Pues el asunto es que esa hipocresía de Perelló me hizo recordar que en "EL Infierno" de La Divina Comedia de Dante hay un sitio especial para los hipócritas. Es el sexto foso del círculo octavo donde se castigan teniendo que deambular cargando sobre sus espaldas pesadas capas y capuchas de oro por fuera pero de plomo por dentro. Los pocos que habrán leído esta obra maravillosa recordarán que los nueve círculos en los que Dante divide el Infierno van de menor a mayor severidad en los pecados y los castigos. El hecho de  poner a los hipócritas tan abajo muestra obviamente la repugnancia hacia estos del autor florentino.  

Yo siento la misma repugnancia hacia los hipócritas. 

(Luego de escribir este post pienso que peor que un hipócrita como Perelló (y el propio AGP), están los canallas como Jorge Colberg y Víctor Suárez, les voy a encontrar un lugar en esos círculos de Dante.)

2 comentarios:

Luz Nereida Lebrón dijo...

Antes de entrar ahí, Perelló estuvo en la cornisa para los envidiosos. Sí es envidioso (no tiene las luces que poseía el legislador) e hipócrita porque fue el más compungido de todos. Ojalá su viuda pueda quedarse con el escaño y continuar la obra de su compañero de vida. Ya verás que Jaime Perelló hará lo imposible para impedirlo. Por sus actos los conoceréis.

Ivonne Acosta Lespier dijo...

No sabía que la esposa interesaba el escaño, en realidad no sé nada sobre ella. Pero ojalá así ocurra si está preparada.