domingo, 29 de noviembre de 2015

El Ché Guevara convertido en héroe de cómic

Así lo revela hoy El País en su sección de Cultura.  Se trata de una novela gráfica sobre el guerrillero argentino convertido en leyenda mundial que publica Sexto Piso.  Va a ser presentada en la Feria Internacional del Libro que se celebra en Guadalajara por los autores: el dibujante José Hernández y Jon Lee Anderson.  Anderson es el autor de una biografía sobre el Ché.  El artículo tiene una entrevista bien interesante a Anderson y da ejemplos de la "temeridad" del Ché ante el peligro la cual atribuye a que padeció de asma desde niño y se enfrentó desde entonces a la "posibilidad de asfixiarse hasta la muerte".  Los invito a leerla.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ver la cara de Jaime Perelló me recuerda el Infierno de Dante

La definición de hipócrita está resumida en la cara y la actitud del Presidente de la Cámara de Representantes de Puerto Rico luego de la trágica e inesperada muerte del Representante Carlos J. Vargas Ferrer.  Jaime Perelló, quien es de lo más siniestro que ha dado ese partido, en lugar de asumir una actitud más reservada,  no perdió el tiempo para aparecer como el más compunjido por esa muerte tan triste para el país. Dando por sentado, como tantos políticos hacen, de que el pueblo no se acuerda ni siquiera de lo reciente, hizo muestras de pena y dolor como si de veras sintiera esa muerte. A lo mejor era su conciencia remordiéndole por el maltrato al que sometió al representante Vargas por su disidencia cuando fue uno de los seis que votaron en contra de la reforma tributaria. Recordemos que luego de que Vargas y los otros cinco representantes populares votaran sus conciencias y no por el partido, fueron tildados por el Gobernador y por Perelló como "irresponsables y desleales".  El joven legislador que acaba de perder su vida dijo entonces que:
"la  lluvia de recriminaciones que le lanzó el gobernador en el Capitolio  lo que le  causó  fue “tristeza”, porque “lo  prudente sería tender puentes de diálogo”. 
Como castigo, al igual que con los otros "disidentes", Perelló procedió a quitarle la presidencia de la Comisión de Vivienda y Desarrollo Urbano con las consecuencias que ello representa en términos de presupuesto y ayudantes.  

Pues el asunto es que esa hipocresía de Perelló me hizo recordar que en "EL Infierno" de La Divina Comedia de Dante hay un sitio especial para los hipócritas. Es el sexto foso del círculo octavo donde se castigan teniendo que deambular cargando sobre sus espaldas pesadas capas y capuchas de oro por fuera pero de plomo por dentro. Los pocos que habrán leído esta obra maravillosa recordarán que los nueve círculos en los que Dante divide el Infierno van de menor a mayor severidad en los pecados y los castigos. El hecho de  poner a los hipócritas tan abajo muestra obviamente la repugnancia hacia estos del autor florentino.  

Yo siento la misma repugnancia hacia los hipócritas. 

(Luego de escribir este post pienso que peor que un hipócrita como Perelló (y el propio AGP), están los canallas como Jorge Colberg y Víctor Suárez, les voy a encontrar un lugar en esos círculos de Dante.)

domingo, 1 de noviembre de 2015

Columna de Ana Lydia Vega: "Los 'locos' de la patria"

Hace dos días, el 30 de octubre, cumplió su sexagésimo quinto aniversario la Insurrección Nacionalista de 1950. Sólo la conmemoraron, casi en secreto, algunos grupos independentistas. Si se celebrara un concurso en todas las escuelas públicas y privadas, con el nuevo teléfono inteligente de Apple como premio para quienes logren identificar el suceso que marca esa fecha, de seguro habría que declararlo desierto.
Sondeos realizados por los medios en pasillos del Capitolio, agencias públicas y playas de la zona metropolitana han delatado, una y otra vez, la desoladora fragilidad de nuestra memoria histórica. Fragilidad que volvió a demostrar Tito Román en su documental “El Antillano” con aquellas entrevistas reveladoras sobre la figura de Betances. No hay testimonio más contundente de los estragos culturales del colonialismo que esa amnesia generalizada ante lo que han sido las luchas libertarias de un país dominado.
Muy escasos deben ser los que han oído hablar de Tomás López de Victoria, Raimundo Díaz Pacheco, Blanca Canales, Vidal Santiago y Olga Viscal, entre tantos otros nombres ilustres ligados al 30 de octubre. Confieso que yo tampoco los escuché en la escuela y que, si ahora los reconozco, es gracias a la labor detectivesca que, movida por la curiosidad, emprendí durante mis años universitarios. En libros como “La insurrección nacionalista” de Miñi Seijo Bruno y “El movimiento libertador en la historia de Puerto Rico” de Ramón Medina Ramírez, encontré capítulos censurados de la historia puertorriqueña.
La ignorancia epidémica de eventos tan recientes como los aludidos no parece quitarle el sueño a nadie. En el viciado ambiente colonial, la falta de información se asume como cosa del destino. La otra cara de esa resignación es el descaro del “a mí plin”: ni sé ni quiero saber, agua pasada no mueve molino, borrón y cuenta nueva. Por algo ha dicho el escritor Albert Memmi que el colonizado está condenado a perder progresivamente la memoria.
A las posturas evasivas podrían sumarse las interpretaciones revisionistas de los que pretenden aplicarle al nacionalismo revolucionario boricua criterios de estreno reciente. Se tilda de terroristas a los patriotas luchadores o se les cuelga el sambenito de fascistas sin evidencia concreta que respalde esas acusaciones. Olvídense de todas las naciones que han peleado guerras de liberación contra los imperios invasores, empezando por el propio Estados Unidos. El prejuicio heredado decreta que nuestros combatientes anticolonialistas no eran más que un montón de locos suicidas liderados por un loco inteligente.
La cantaleta que sonaba en mis años de infancia era, precisamente, ésa: la de la locura de Albizu Campos y sus seguidores. Se alegaba, además, que eran unos acomplejados y unos malagradecidos y que, con sus acciones violentas, habían dañado un proyecto tan “bonito” como el de la independencia. Eso último se repetía con el aire beato de quien recita el catecismo. Tal vez aquellas recriminaciones no eran, en el fondo, sino la manifestación de un miedo inconfeso. Ante la represión brutal de la que estaba siendo víctima el independentismo, se fue afianzando en la conciencia de la gente el íntimo convencimiento de la inutilidad de todo posible propósito de cambio.
La Insurrección Nacionalista no surgió en el vacío. Para situarla en su contexto real, habría que leer el importantísmo libro de Ivonne Acosta titulado “La Mordaza”. Se trata de la crónica del silenciamiento de la disidencia que desató el gobierno contra los independentistas desde la aprobación de la Ley 53 de 1948 por la legislatura del Partido Popular Democrático. De esa empresa perversa que criminalizó la expresión del sentimiento nacional, no salen absueltos ni la garra siniestra de Washington ni las manos sucias de sus subalternos criollos. A través de los años, el Partido Nuevo Progresista ha compartido con el PPD el inmenso deshonor de haber perseguido, encarcelado y asesinado, física o moralmente, a quienes ejercían el legítimo derecho a la defensa de su patria.
Aquí se ha cometido -y perpetuado- un monumental crimen de estado: el encubrimiento sistemático de la verdad. Por un trastoque malsano de valores, los gestos contrarios a la consolidación de nuestra nacionalidad se aplauden mientras los afirmativos se condenan. Desde los orígenes de la nación puertorriqueña, la censura está inscrita como cicatriz de carimbo en la piel de nuestras mentes. De ahí que los hechos capitales de nuestra biografía de pueblo no se estudien en la escuela ni se mencionen en las casas.
El prejuicio antiindependentista tiene raíces largas y torcidas. Impulsado desde el poder y reproducido en las mentalidades, se ha nutrido de la inseguridad y la desinformación. Se implanta como un castigo irónico a los que, por la persistencia de su empeño, nos recuerdan la continuidad de nuestro fracaso.
A pesar de los pesares, una terca fe me hace pensar que algún día resurgirán, vestidos de limpio, todos los que dieron sus vidas por una causa que lucía imposible. Entonces los niños sabrán quiénes son y los maestros honrarán las fechas y los nombres de los que escribieron, con tinta sangre, la épica entrañable de los derrotados.

(La he publicado completa por razones obvias). 

jueves, 8 de octubre de 2015

¡Nuestro Francisco Oller en el Museo de Brooklyn!!

En el periódico The New York Times de hace dos semanas salió la noticia de una exposición de 84 de las obras de este pintor boricua en ese museo de Nueva York. Se titula "Impressionism and the Caribbean: Francisco Oller and His Trasatlantic World".  La cantidad de obras es impresionante y va a estar abierta hasta enero.

Por la muestra que incluyen en la noticia me toman por sorpresa al menos dos pinturas que no
conocía suyas:  una donde retrata a Cézanne
pintando bajo un enorme paraguas y otra de la Hacienda Fortuna:


No tengo idea de si esa muestra va a traerse a Puerto Rico o tendremos que intentar hacer el viaje para verla en Nueva York.  Como quiera, es un orgullo para nosotros acá y para los de la Diáspora que un gran museo en Nueva York exponga obras de uno de nuestros grandes pintores del siglo 19, que se conozca una muestra de lo mejor de nuestra cultura.




viernes, 25 de septiembre de 2015

Arcadio Díaz Quiñones y la esperanza de un futuro solidario

En su columna en El Nuevo Día titulada "Cultivar un futuro solidario"  Carmen Dolores Hernández hace un merecido reconocimiento a este admirado escritor puertorriqueño.  Al plantearse la situación actual de Puerto Rico que no puede ser más deprimente, se pregunta lo siguiente:

"¿A dónde mirar? ¿Qué activos tiene este país pequeño y vulnerable, depauperado, infantilizado, acostumbrado a la dádiva y a la mendacidad oficial?"  Para sorpresa-agradable- nuestra, se contesta lo siguiente: "El intelectual puertorriqueño, Arcadio Díaz Quiñones, ofreció recientemente un atisbo de esperanza. Dada la escasez actual de tal virtud, hay que tomarlo en serio. En una conferencia pronunciada en la UPR, recinto de Bayamón, habló de una tradición que conmina a la gratitud, a la solidaridad, a la importancia de trabajar por esta isla que -ahora, como en sus inicios- parece olvidada de la mano de Dios. Tenemos, dijo, un capital simbólico disponible, abundante en paradigmas importantes: el de quienes han hablado claro, aunque sus palabras no fueran aceptables para muchos; el de quienes sirvieron sin esperar recompensas; el de quienes cultivaron la excelencia y el profesionalismo, aunque no siempre se apreciara; el de quienes se respetaron a sí mismos y a su trabajo y respetaron -por consiguiente- a los demás. Nuestros grandes maestros y nuestros grandes artistas -escritores, teatreros, pintores, figuras de la danza- nos dieron acceso a la palabra y a la imaginación.
En la desesperada circunstancia actual, recuperar la memoria de ese acervo nos une, situándonos en la trayectoria de una tradición que provee ejemplos de cómo enfrentarse a la realidad y actuar en consecuencia. Si vivir de ilusiones es morir de desengaño, reconocer las realidades y saber trascenderlas es cultivar la esperanza de un futuro solidario."
Gracias a Arcadio por recordarnos lo que nos une y nos da esperanzas. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Un 11 de septiembre: siempre recuerdo a Salvador Allende



Yo pisaré las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes. Yo vendré del desierto calcinante y saldré de los bosques y los lagos, y evocaré en un cerro de Santiago a mis hermanos que murieron antes. Yo unido al que hizo mucho y poco al que quiere la patria liberada dispararé las primeras balas más temprano que tarde, sin reposo. Retornarán los libros, las canciones que quemaron las manos asesinas. Renacerá mi pueblo de su ruina y pagarán su culpa los traidores. Un niño jugará en una alameda y cantará con sus amigos nuevos, y ese canto será el canto del suelo a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes.

lunes, 7 de septiembre de 2015

"Los nadies" de Eduardo Galeano

Septiembre es un mes muy especial.  En este mes se produjo el Grito de Lares en 1868, nació don Pedro Albizu Campos (1891) y murió Ramón Emeterio Betances (1898) así como mi madre, un día como ayer. Un 3 de septiembre de 1940 también nació el irrepetible uruguayo Eduardo Galeano y quiero aprovechar para recordarle con una de sus obras, "Los nadies" de El libro de los abrazos, en este hermoso video para la ONG Africa Directo realizado por Sra Rushmore con la voz de Eduardo Galeano. 

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