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domingo, 1 de noviembre de 2015

Columna de Ana Lydia Vega: "Los 'locos' de la patria"

Hace dos días, el 30 de octubre, cumplió su sexagésimo quinto aniversario la Insurrección Nacionalista de 1950. Sólo la conmemoraron, casi en secreto, algunos grupos independentistas. Si se celebrara un concurso en todas las escuelas públicas y privadas, con el nuevo teléfono inteligente de Apple como premio para quienes logren identificar el suceso que marca esa fecha, de seguro habría que declararlo desierto.
Sondeos realizados por los medios en pasillos del Capitolio, agencias públicas y playas de la zona metropolitana han delatado, una y otra vez, la desoladora fragilidad de nuestra memoria histórica. Fragilidad que volvió a demostrar Tito Román en su documental “El Antillano” con aquellas entrevistas reveladoras sobre la figura de Betances. No hay testimonio más contundente de los estragos culturales del colonialismo que esa amnesia generalizada ante lo que han sido las luchas libertarias de un país dominado.
Muy escasos deben ser los que han oído hablar de Tomás López de Victoria, Raimundo Díaz Pacheco, Blanca Canales, Vidal Santiago y Olga Viscal, entre tantos otros nombres ilustres ligados al 30 de octubre. Confieso que yo tampoco los escuché en la escuela y que, si ahora los reconozco, es gracias a la labor detectivesca que, movida por la curiosidad, emprendí durante mis años universitarios. En libros como “La insurrección nacionalista” de Miñi Seijo Bruno y “El movimiento libertador en la historia de Puerto Rico” de Ramón Medina Ramírez, encontré capítulos censurados de la historia puertorriqueña.
La ignorancia epidémica de eventos tan recientes como los aludidos no parece quitarle el sueño a nadie. En el viciado ambiente colonial, la falta de información se asume como cosa del destino. La otra cara de esa resignación es el descaro del “a mí plin”: ni sé ni quiero saber, agua pasada no mueve molino, borrón y cuenta nueva. Por algo ha dicho el escritor Albert Memmi que el colonizado está condenado a perder progresivamente la memoria.
A las posturas evasivas podrían sumarse las interpretaciones revisionistas de los que pretenden aplicarle al nacionalismo revolucionario boricua criterios de estreno reciente. Se tilda de terroristas a los patriotas luchadores o se les cuelga el sambenito de fascistas sin evidencia concreta que respalde esas acusaciones. Olvídense de todas las naciones que han peleado guerras de liberación contra los imperios invasores, empezando por el propio Estados Unidos. El prejuicio heredado decreta que nuestros combatientes anticolonialistas no eran más que un montón de locos suicidas liderados por un loco inteligente.
La cantaleta que sonaba en mis años de infancia era, precisamente, ésa: la de la locura de Albizu Campos y sus seguidores. Se alegaba, además, que eran unos acomplejados y unos malagradecidos y que, con sus acciones violentas, habían dañado un proyecto tan “bonito” como el de la independencia. Eso último se repetía con el aire beato de quien recita el catecismo. Tal vez aquellas recriminaciones no eran, en el fondo, sino la manifestación de un miedo inconfeso. Ante la represión brutal de la que estaba siendo víctima el independentismo, se fue afianzando en la conciencia de la gente el íntimo convencimiento de la inutilidad de todo posible propósito de cambio.
La Insurrección Nacionalista no surgió en el vacío. Para situarla en su contexto real, habría que leer el importantísmo libro de Ivonne Acosta titulado “La Mordaza”. Se trata de la crónica del silenciamiento de la disidencia que desató el gobierno contra los independentistas desde la aprobación de la Ley 53 de 1948 por la legislatura del Partido Popular Democrático. De esa empresa perversa que criminalizó la expresión del sentimiento nacional, no salen absueltos ni la garra siniestra de Washington ni las manos sucias de sus subalternos criollos. A través de los años, el Partido Nuevo Progresista ha compartido con el PPD el inmenso deshonor de haber perseguido, encarcelado y asesinado, física o moralmente, a quienes ejercían el legítimo derecho a la defensa de su patria.
Aquí se ha cometido -y perpetuado- un monumental crimen de estado: el encubrimiento sistemático de la verdad. Por un trastoque malsano de valores, los gestos contrarios a la consolidación de nuestra nacionalidad se aplauden mientras los afirmativos se condenan. Desde los orígenes de la nación puertorriqueña, la censura está inscrita como cicatriz de carimbo en la piel de nuestras mentes. De ahí que los hechos capitales de nuestra biografía de pueblo no se estudien en la escuela ni se mencionen en las casas.
El prejuicio antiindependentista tiene raíces largas y torcidas. Impulsado desde el poder y reproducido en las mentalidades, se ha nutrido de la inseguridad y la desinformación. Se implanta como un castigo irónico a los que, por la persistencia de su empeño, nos recuerdan la continuidad de nuestro fracaso.
A pesar de los pesares, una terca fe me hace pensar que algún día resurgirán, vestidos de limpio, todos los que dieron sus vidas por una causa que lucía imposible. Entonces los niños sabrán quiénes son y los maestros honrarán las fechas y los nombres de los que escribieron, con tinta sangre, la épica entrañable de los derrotados.

(La he publicado completa por razones obvias). 

viernes, 20 de marzo de 2015

La Ley de la Mordaza y su relación con el proceso de implementar el ELA

En el Archivo Nacional de Puerto Rico se celebró el jueves 19 de marzo de 2015 el primer simposio sobre "Acceso a la Información Pública y Documentos Confidenciales". El mismo fue grabado por Microjuris y se encuentra en este enlace para los que interesen. A continuación parte de mi ponencia sobre la Mordaza que dividiré en dos partes.
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La historia oficial del Partido Popular Democrático (PPD) ha sido que la Ley de la Mordaza fue una reacción legítima y justificada del gobierno muñocista luego de la violencia de la Insurrección Nacionalista de 1950. Eso creía yo que vengo de una familia de populares muñocistas.  No fue hasta que decidí escribir la tesis -para una maestría en estudios puertorriqueños en el Centro de Estudios Avanzados-sobre La Mordaza que me enteré de que esa ley fue aprobada dos años antes de la insurrección nacionalista.  Tuve gran curiosidad por averiguar las razones para ser aprobada entonces, porqué no se aplicó arrestando en esos años a los líderes nacionalistas y porqué no evitó la revolución.  En realidad la provocó.

La Ley 53, conocida como la Ley de la Mordaza -nombre que le puso el senador estadoísta Leopoldo Figueroa- fue una legislación antisediciosa importada de los Estados Unidos y es una traducción casi literal de la Ley Smith de 1940.  Esa ley aplicaba a Puerto Rico pero se quiso hacer la versión boricua y luego de los hechos del '50 nos enteramos porqué. La Mordaza declaraba delito grave el promover la necesidad de derrocar, destruir o paralizar el gobierno por medio de la fuerza y de la violencia ya sea hablando, escribiendo, publicando u organizando grupos o asambleas para esos propósitos. Es decir, dos de los derechos principales de la democracia: la expresión oral y escrita y el derecho de reunión.

La Ley 53 fue una de varias decisiones políticas que se tomaron por razones de seguridad nacional en el contexto histórico de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.  Mientras el Presidente Truman proclamaba al mundo que los Estados Unidos eran la alternativa democrática, la Unión Soviética y los independentistas los denunciaban en la ONU por tener a Puerto Rico como colonia. Eso movió a que se decidiera implementar un nuevo "estatus" intermedio en la Isla para detener las acusaciones de coloniaje.  El plan tenía varios pasos previos:
·       nombrar por vez primera un puertorriqueño como gobernador  y don Jesús T. Piñero es nombrado en 1946
·       aprobar la ley del gobernador electivo en 1947
·       asegurar que en las elecciones del 48 saliera electo Muñoz Marín y el PPD por mucho margen para poder defender el nuevo status en el Congreso
·       una vez electo LMM se aprobaría el plan de industrialización y de una Constitución para Puerto Rico

El problema para el plan fue que a fines de 1947 habían ocurrido dos cosas que lo podían poner en peligro: (1) quedó inscrito el recién fundado Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en poco tiempo, con mucho entusiasmo y quitándole gente al PPD y (2) regresó a Puerto Rico don Pedro Albizu Campos después de cumplir años de prisión en Atlanta y luego en Nueva York. 

A principios del '48 el auge independentista, unido a la retórica albizuista puso en aviso a la agencia de inteligencia recién creada: el National Security Council y el FBI se moviliza. Se toma de excusa la violencia asociada con el Nacionalismo para detener la fuerza del independentismo electoralmente en esas elecciones de 1948 y se aprueba en mayo la Ley 53.  Esta fue la verdadera razón para la Mordaza y no lo que dice Scarano en su libro.

Muñoz Marín aspiraba a ser el primer gobernador electo por el pueblo de Puerto Rico y defendió la Ley 53 con los mismos argumentos que utilizó Truman en su mensaje del año anterior pero en el Senado que presidía se perdieron las Actas. En mi libro dedico un capítulo completo a la reacción a la ley. Se opusieron todos los partidos políticos (menos el PPD), toda la prensa independiente y más de 40 entidades cívicas. El Gobernador era Piñero quien se vio obligado a firmar la ley a pesar de las protestas.

Cuando se habla de esas elecciones no se menciona que el miedo a no saber lo que decía la Ley 53 afectó las mismas porque no se atrevían a manifestarse muchos independentistas.  Nuestro gran compositor Pedro Flores resumió el temor que se sembró en la población con un Pregón (grabado fuera de PR) que decía en parte que las leyes de la Mordaza "entre otras cosas prohiben hasta hablar duro en su casa..ay..".

En esas elecciones del 1948 ganó el Partido Popular Democrático y Luis Muñoz Marín se convirtió en el primer gobernador electo por el pueblo en Puerto Rico.  Lo que no se menciona es que se logró luego de una campaña que se dirigió casi exclusivamente contra el PIP metiendo miedo a la independencia en forma brutal y en un clima de vigilancia en los mítines de independentistas y nacionalistas por parte de policías que anotaban los discursos.  Ese miedo se ha quedado en las entrañas de muchos.


(continuará..)


lunes, 14 de abril de 2014

"La insurrección irlandesa en abril de 1916 y su influencia en Albizu Campos", publicado en "Cruce"

Los invito a leer mi artículo en la revista Cruce sobre la influencia en don Pedro Albizu Campos que tuvo dicha insurrección en Irlanda.

Es pertinente estudiar la influencia que ha tenido la historia de Irlanda en la de Puerto Rico, a pesar de la distancia geográfica y la diferencia en cultura. En el siglo diecinueve, la boicotizadora, uno de los movimientos de resistencia más importantes en nuestra historia, fue inspirada por las tácticas de campesinos irlandeses en 1879. En el siglo veinte la idea del Estado Libre Asociado que surge por primera vez en 1922 con el Proyecto Campbell fue tomada del tratado firmado el año anterior en Inglaterra para formar el Estado Libre de Irlanda. En 1928 los líderes aliancistas Antonio R. Barceló y José Tous Soto argumentaban al Presidente Coolidge que el Estado Libre de Irlanda había logrado admisión a la Liga de las Naciones para justificar su petición de mayores libertades para Puerto Rico. Fue ese "estado libre asociado" lo que provocó, como reacción, la fundación del Partido Nacionalista en 1922. En ese partido, a partir de 1930, asumió el poder el líder puertorriqueño en quien más habrían de influir los acontecimientos en Irlanda: don Pedro Albizu Campos. 

(Lean el resto en la revista Cruce ).

miércoles, 23 de octubre de 2013

La "transfiguración gloriosa de la patria" de acuerdo a Pedro Albizu Campos

"La Patria está pasando por su transfiguración gloriosa" declaró don Pedro Albizu Campos a los periodistas en el cuartel de la policía luego de su arresto en noviembre de 1950.  Esa única declaración luego de la Revolución Nacionalista por parte del máximo líder de ese movimiento ha sido motivo de múltiples especulaciones desde entonces.  Sin embargo esa frase, al igual que toda la obra del líder nacionalista, se entiende solamente en el contexto de su profunda religiosidad, religiosidad marcada por una fuerte inclinación al misticismo y la adherencia a las más tradicionales y antiguas creencias del Catolicismo.  La explicación para esta religiosidad mística y escolástica-que muchos han criticado- hay que buscarla en su conversión a la fe católica mientras estudiaba en la universidad de Harvard.


Albizu llega al Catolicismo por influencia de los patriotas irlandeses que conoce en  Harvard, quienes unieron su causa a la tradición católica española para contraponerla a la civilización protestante inglesa. Los independentistas irlandeses se nutrieron del pensamiento de los religiosos españoles de  la Contrarreforma Católica y por eso Albizu adopta una forma de catolicismo orientada hacia el misticismo y los dogmas originados como reacción a la Reforma Protestante del siglo 16.  

Desde un principio Albizu utilizó un vocabulario religioso y fue el primero y único en insertar los conceptos de valor y sacrificio en el discurso político del país.  Lo ocurrido en Irlanda durante la insurrección en 1916 fue un ejemplo dramático tanto de valor como de sacrificio.  Influenciado también por la historia de la lucha de siglos entre cristianos y moros en España, Albizu destacó la necesidad de una "reconquista doble" en Puerto Rico: la de sus cenizas y la de los símbolos de su soberanía.  Para lo primero escogió a Lares y para lo segundo rescató  la bandera monoestrellada como símbolo de la nacionalidad. 

Alzibu sabía que toda entidad nacional tiene necesidad de ritos y símbolos.  Por eso inició el peregrinaje a Lares, porque creyó firmemente que la nacionalidad puertorriqueña había sido "ungida" allí en 1868 cuando los insurrectos "bautizaron con su sangre el maravilloso cuerpo de la nación".  Desde entonces, según don Pedro,  "la  Patria, vilipendiada..por los detractores del ideal, se guardó muy hondo en sus entrañas la ceniza de sus muertos gloriosos, segura de que los enemigos de la Libertad por carecer de la visión de lo eterno, no están en la disposición de respetar la ceniza sagrada de los muertos".   Albizu decía que la Patria era como una diosa, pues su cuerpo que es la tierra, había sido convertido en cosa sagrada por la sangre de los mártires. 

Esa conversión a lo sagrado a la cual se refiere, alude a la creencia de Albizu en la transmutación, concepto que proviene del dogma más controversial de la Iglesia Católica: la transubstanciación.  Es la creencia -expresada en el Concilio de Trento frente al desafío de los protestantes de la Reforma- en que toda la substancia del pan se transmuta en el cuerpo de Cristo en el momento de la Eucaristía, en el sacrificio de la Misa.

En 1935 Albizu escribe un ensayo titulado "Sombra y luz: Introducción a la vida mística" en el cual expresa que Dios gusta de las mutaciones de su propia obra.  En un escrito a su hija Rosa Emilia en 1936 decía estar absorto en el misterio del agua y el misterio de la ternura y se preguntaba: "¿qué misterio encierra el agua que Dios la escogió como elemento para la transmutación del alma?  Ese concepto de la transmutación lo comienza a atar ese mismo año a la misión del Nacionalismo, en ocasión del duelo a Rosado y Beauchamp.   En ese discurso fúnebre Albizu dijo que: "Traemos cenizas que dicen de la inmortalidad de Puerto Rico... El Nacionalismo ha traído a la Patria la transmutación de su ser, pues el hombre no nació para vegetar...el valor es lo único que permite la transmutación del hombre para fines superiores". 

Pero la clave más acertada para entender su frase luego de la insurrección nacionalista de octubre de 1950 se encuentra sobre todo en su último discurso en Cabo Rojo con motivo del natalicio de Betances, sin duda la figura más venerada por don Pedro.  En ese 8 de abril de 1950, refiriéndose al monumento a Betances dijo lo siguiente: "Este monumento no es solamente un monumento, es algo que ha sufrido la transfiguración porque ese monumento tiene en su seno los restos del gran patricio, Ramón Emeterio Betances."

Luego de los eventos de octubre de 1950, Albizu sintió que el acto de sacrificio efectuado por los suyos,  con el heroísmo y valor sublime demostrados, y sobre todo, con la sangre regada por la causa de la liberación, la patria había trascendido su mera materialidad y temporalidad: la Patria había sido transfigurada. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Puerto Rico en 1955 (Report on Puerto Rico, U.S.A.)

Esta película es un documento histórico de lo que fue nuestra isla hace 57 años, dura 11 minutos, está en inglés y en blanco y negro. La fecha nos indica que debe haber sido parte del esfuerzo por "vender" a Puerto Rico como lugar seguro y próspero tanto para los inversionistas como para los turistas bajo la gobernación de Luis Muñoz Marín luego de la Insurrección Nacionalista de 1950 y del ataque de los 4 Nacionalistas al Congreso de los Estados Unidos en 1954. Vale la pena verla.

domingo, 31 de octubre de 2010

Juan González recomienda mi libro en "Democracy Now!"

Gracias al amigo Francisco Cabanillas me enteré de que en Democracy Now! se presentó el viernes un programa dedicado al aniversario 60 de la Insurrección Nacionalista de 1950. Francisco me llamó la atención al hecho de que el respetado periodista Juan González menciona y recomienda mi libro La Mordaza, como pueden comprobar en esta cita:

JUAN GONZALEZ: Well, and also, I think one of the best histories of this whole period, unfortunately, has never been translated into English. It was written by historian Ivonne Acosta. It’s called La Mordaza, The Gag. And it is really the legal history of what happened in that period of time, and I recommend it. For those of you who read Spanish, you’ll have to find a copy.


(Lamento que el bloguero que tanto me odia se tenga que tragar esta noticia. Ya le he dicho que no me lea para que no siga destilando veneno y que no se moleste en comentar porque no le voy a publicar nada más. Es como dice una amiga, un "vampiro de energías". Pero por suerte tengo suficientes amig@s que se alegran y comparten mi orgullo, pues decir lo contrario sería pecar de falsa modestia).

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