Como tantos de ustedes yo también tuve acceso al famoso video en Facebook el martes pasado. Hoy Edwin lo publica en su blog A Ciencia Cierta.
El que vi en Facebook lo subió un jovencito que quiero mucho, miembro de mi familia que vive en Estados Unidos y por su comentario pude ver que estaba realmente impresionado. Como sé que es serio, inteligentísimo y sensible me puse a ver lo que recomendaba con tanto entusiasmo. Pero les confieso que no llegué ni a la mitad, lo paré a los 10 minutos. Y lo hice no por las atrocidades que incluye en el relato del único niñito ugandés que entrevistan. He visto y sigo viendo cosas peores. Lo detuve más que nada porque me dio asco la forma en que el creador del video utiliza a su propio hijito de como 5 años con juegos violentos para endoctrinarlo en la cultura guerrerista que caracteriza a una parte de la población estadounidense. La misma que promueve el uso de armas, las guerras constantes y el enriquecimiento de los ya ricos. La misma que vota por el Partido Republicano porque es el que tiene un mantra en estos días de primarias: “go to war”.
La segunda razón para detestar el video es esa precisamente: lo que se busca es una réplica de Irak, Afghanistan pero en Uganda: que se envíen asesores militares para adiestrar a los ejércitos africanos para encontrar a Kony. Lo siniestro es que el individuo quiere envolver a millones de jovencitos a que quieran la guerra y valoren lo militar. Carne de cañón nuevamente y por una “Cruzada” a favor del Bien (¿??) y en contra del Mal (Kony y su Lord’s Resistance Army). En esa cruzada no le ha estado mal a Russel y sus socios el aliarse al ejército ugandés, acusado de corrupción y pillaje en el norte de Uganda como señala hoy The Observer, de donde saqué la foto que incluyo.
Por eso me quedé todavía más preocupada al leer que el video ha roto récords de audiencia (visitas, shares, twits, likes) en las redes sociales entre los jovencitos y jovencitas de 13 a 20 años. En tres días habían recibido 40 millones de visitas. Hoy mismo supe por la prensa que una estudiante de un colegio famoso en Puerto Rico ha creado su propio espacio para ayudar en la campaña para “capturar a Kony”.
O sea, olvídense de Afghanistan, del narcotráfico y de que diariamente mueren 30 mil niñitos de hambre a través del mundo. Hay que buscar a Kony (que ya se hizo hace unos años y lo que provocó fue miles de muertes) y entretanto ayudar a llenarse los bolsillos de dinero una organización que genera millones en mercancías de todo tipo.
Me parece un ejemplo de como las redes sociales pueden convertirse en una pesadilla cuando caen en manos de los corruptos, los militaristas o los fundamentalistas. O los que sencillamente quieren convertirse en celebridades de la noche a la mañana. O que lo que interesan es llegar a romper récords en audiencia en YouTube (ganarle a Susan Boyle, por ejemplo).
Lo bueno es que igual de rápido que surgen las noticias así de rápido salen publicadas las reacciones. Los que interesen pueden leer las críticas a “Invisible Children, Inc.” entre las cuales ha surgido una de Charity Navigator que evalúa las organizaciones sin fines de lucro como se supone que sea IC y sobre todo informarse sobre lo que ocurre en Uganda hace décadas (como en casi toda Africa) en una serie en YouTube titulada “Uganda Rising”.






