Este concierto maravilloso lo brindo como alternativa al que va a celebrarse esta noche y mañana en el Morro. Algo parecido pudo haber sido el que nos debió haber regalado la Primera Dama, con mucho menos dinero que los millones que van a gastar en fondos públicos (cuando no hay para tantas otras cosas urgentes) en traer a Yanni. Es como si alguien nos pidiera dinero para entonces hacernos un regalo caro. A mí no me importa que lo traigan y que toque en el Morro. El artista griego ha tocado en el Acrópolis, en la China, en Turquía, la India y otros lugares espectaculares. Pero si era el sueño de la Primera Dama pudo haber hecho una colecta entre sus amistades millonarias.
En contraste con la música que toca el griego que se cree que nos hace el favor de dar a conocer el Morro al mundo (en el comercial más caro que hemos pagado) aquí tenemos una pieza clásica única, la Bachianas Brasileiras # 5 -para soprano y 8 violonchelos- cuyo autor es el brasileño Heitor Villa-Lobos, cantada por nuestra aclamada soprano Ana María Martínez y dirigida por el venezolano maravilloso Gustavo Dudamel. Espero la disfruten aquellos que aprecian la buena música.
Aprovecho para desear que todos tengan al menos unos días de paz, de calor familiar, con mucha salud y con toda la alegría que se pueda rescatar en estos tiempos revueltos.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Un regalo de Navidad a mis lectores...de gratis..
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Ivonne Acosta Lespier
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lunes, 4 de abril de 2011
Luis Fortuño, como el Emperador del cuento de Andersen, ha quedado al desnudo según revela "Pesquisa Boricua"
El cuento dice así de acuerdo a Wikipedia para los que no lo recuerden o nunca lo leyeron:
Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día escuchó a dos charlatanes llamados Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna sino que los pícaros hacían lucir que trabajaban en la ropa, pero estos se quedaban con los ricos materiales que solicitaban para tal fin.
Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.
Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla.
Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:
«¡Pero si va desnudo!»
La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo.
Hoy Carmen Enid Acevedo en su blog Pesquisa Boricua revela que el Tribunal de Circuito de Boston acaba de revocar al Juez Federal Gustavo Gelpí en su decisión de desestimar la demanda de 14 empleados despedidos de la Fortaleza por Fortuño a pesar de que llevaban 20 años de servicio algunos de ellos, porque se demuestra que fue meramente por pertenecer al Partido Popular Democrático. En la decisión se dramatiza el nivel de politización que ha permeado esta administración desde sus inicios, como cita Carmen Enid:
La demanda llama la atención de la frase adoptada por Fortuño cuando se le confrontó con los despidos de la Ley Siete, una que al parecer le perseguirá por siempre y que puede ser utilizada como evidencia de su visión discriminatoria por razones político partidistas.
Al ser abordado por la prensa sobre los despidos en general, el Gobernador Fortuño declaró rotundamente que “ninguno de ellos votaron por mi”, en referencia a los cerca de 30,000 empleados que fueron despedidos por la Ley Siete.
El descaro y la hipocresía de Fortuño y su esposa han salido a la superficie con este caso. Espero que sea la gota que colme la copa y como el niño del cuento todos vean al Gobernador (y a la Primera Dama) al desnudo. No habrá publicidad, por más millones que gasten, que logre vestirlos de nuevo.
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Ivonne Acosta Lespier
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jueves, 18 de marzo de 2010
La Primera Dama se cree dueña de San Juan
No la conozco ni quiero conocerla. Alguien me la describió hace poco como una “air head” (que en español sería “cabeza hueca”) y me relató dos anécdotas recientes de ella que me confirmaron su apreciación. No las repito para no revelar mi fuente. Pero lo que ha hecho en los jardines de Casa Blanca –la casa de Juan Ponce de León en San Juan-son prueba fehaciente de su ignorancia y cabeza llena de humo porque es “la Primera Dama”. Como si ese fuera el patio de su casa privada, le dio por destruir el único oasis de vegetación en el Viejo San Juan.
Una sanjuanera y poeta describe el desastre hoy en una columna titulada “Jardín tomado” que da ganas de llorar de rabia. Dice Vanessa Droz:
En la ciudad murada los rumores corren y se dice que los coquíes dejaron de cantar por tres días -como presagio bíblico del impacto en el ecosistema que era el jardín-, que las antiquísimas veredas han sido violentadas, que la tierra ha sido movida sin la presencia de un arqueólogo, que la Primera Dama quiere plantar grama allí donde antes había esa desmesurada exuberancia verde que define al jardín tropical. En la prensa se ha dicho que los árboles que no son nativos serán eliminados como parte de una extraña xenofobia vegetal y que el nuevo diseño paisajista lo harán estudiantes de escuelas públicas -según Héctor Sánchez, funcionario del DRNA- y (¿al mismo tiempo?) una agrónoma y una arquitecta, según la Primera Dama.
...
Nadie, excepto quienes están interviniendo los jardines, ha podido entrar para confirmar los temores. Desde las casas aledañas, la vista se extiende sobre la tierra rasa y desolada que antes cubrían infinidad de arbustos y árboles. La ausencia de estos deja sin hábitat a la fauna del lugar -que incluye algunas especies en peligro de extinción-, empobrece el aire del sector y hará difícil la tolerancia a los huracanes.
Ante una pareja que parece que se asemeja en el odio a la naturaleza tropical de nuestra isla porque prefieren lo que dejaron en Virginia, no nos queda más que rezar porque Fortuño renuncie y se vayan ambos a hacerle campaña al Partido Republicano que tanto aman con la esperanza de que lo incluyan en la lista de candidatos a la vice-presidencia.
Good riddance!
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Ivonne Acosta Lespier
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