El post con el cuento verídico de Daisy Sánchez provocó comentarios variados. En particular me hizo pensar el de Elco Lao que a su vez me sugirió esta entrada. Elco comenta lo siguiente:
Alguien me contó de qué trataba una de las novelas de Saramago, que en unas elecciones no se eligió a ninguno de los candidatos...
¿...qué tal si el silencio se convierte en movilización, de manera que los policías corran de un lado para otro, y nosotros fuésemos puros espectadores, hasta verlos cansarse...? ¿qué tal si después de todo esto, espontáneamente, la gente tome las calles, no en un lugar, sino en tantos lugares que la policía no sea suficiente para detener las muchas pequeñas protestas...?
El cierre de las universidades por parte del gobierno responde a esto, porque la policía no puede movilizarse a tantos recintos...
La táctica de "guerrillas" consiste en dar golpes rápidos en distintos sitios... En el caso de las protestas, ¿qué tal si surgen pequeñas protestas en distintos puntos de la Isla, como combustiones espontåneas...? ¿Para qué se le debe avisar a la policía dónde serán las protestas...?
Luego de leer tan interesante propuesta de Elco, le pregunté a mi esposo (que se ha leído la obra completa de Saramago) y me explicó que la obra a la que alude Elco se llama Ensayo sobre la lucidez . Trata sobre una ciudad donde se convoca a elecciones y nadie acude a las urnas. El gobierno reacciona como si se tratase de una revolución y "las cloacas del poder" se ponen en marcha para eliminar a los culpables. Esta obra a su vez, es una secuela de la titulada Ensayo sobre la ceguera en la cual los ciudadanos pierden la vista en forma extraña y el autor nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». "Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad."
Nosotros como mayoría creada por el gobierno de Fortuño, los legisladrones del PNP y los jueces recién nombrados (que hoy mismo le devolvieron las escoltas que pagaremos a ex gobernadores millonarios), tenemos que hacer ambas cosas: recuperar la lucidez y rescatar el afecto en la solidaridad. No hay más remedio que unirse al Paro Nacional, cada cual desde la trinchera que le toque.