
No lo digo yo, lo ha dicho nada menos que José Trías Monge, uno de los creadores del Estado Libre Asociado y mano derecha de Luis Muñoz Marín en los años de la Mordaza en acción. Así se titula su libro, como pueden ver la portada tomada de la página de Amazon. Lo recomiendo para todos aquellos dentro y fuera de Puerto Rico (donde hay un debate sobre el asunto) que quieren entender lo que le está ocurriendo al Gobernador de Puerto Rico.
Voy a reproducir las once (11) razones por las cuales Trías Monge consideró al final de su vida que Puerto Rico seguía siendo una colonia. Son las siguientes:
(1) Las leyes de Estados Unidos aplican al pueblo puertorriqueño sin su consentimiento. Las leyes de Estados Unidos pueden anular disposiciones de la Constitución del Estado Libre Asociado.
(2) El Presidente de Estados Unidos, y funcionarios nombrados por él, negocian tratados y toman acciones que afectan a Puerto Rico, sin consultarlo.
(3) Por medio de una concesión unilateral por el Congreso de jurisdicción por causa de diversidad de ciudadanía, los tribunales de Estados Unidos deciden casos que envuelven cuestiones de derecho estrictamente locales.
(4) No hay igualdad ni comparabilidad de derechos entre los ciudadanos de Estados Unidos residentes en Puerto Rico y los domiciliados en los Estados.
(5) El Congreso da por sentado que puede, unilateralmente, ejercer plenos poderes sobre Puerto Rico, bajo la cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos.
(6) El gobierno de Estados Unidos sostiene que la soberanía sobre Puerto Rico reside exclusivamente en Estados Unidos y no en el pueblo de Puerto Rico.
(7) Tanto el Congreso como la rama ejecutiva del gobierno de Estados Unidos actúan como si no hubiera un convenio entre Estados Unidos y Puerto Rico, y algunos funcionarios argumentan incluso que ningún convenio es legalmente posible.
(8) Incluso si los tribunales sostienen que hay ahora un convenio de unión, y que ese convenio abarca la Ley de Relaciones Federales, el consentimiento otorgado por el pueblo puertorriqueño en 1950, cuando aceptó la Ley 600 en un referendum, es excesivamente amplio. (En este puntoTrías añade que ese consentimiento no borró la naturaleza colonial del arreglo y que “el consentimiento de un esclavo a la esclavitud no lo hace libre”).
(9) Puerto Rico no juega papel alguno en la vida de la comunidad internacional, como participante directo o indirecto en las decisiones tomadas por Estados Unidos.
(10) El status de Estado Libre Asociado como está ahora, no cumple con los estándares de descolonización establecidos por las Naciones Unidas.
(11) No hay, en el mundo actual, relación no colonial alguna conocida, en la que un pueblo ejerza tan vasto, casi ilimitado poder sobre el gobierno de otro.
Trías dice en ese libro que quienes “se aferran todavía a la extraña idea de que Puerto Rico se gobierna a sí mismo, simplemente no marchan a compás con el resto del mundo informado”.
No creo que debo añadir nada más. Cada uno puede ponerle ejemplos recientes a cada una de las razones que da Trías Monge. El que no quiera creerlo es porque de veras no hay peor ciego que el que no quiere ver.








