lunes, 24 de junio de 2013

Una buena noticia sobre el presupuesto aprobado: Senado elimina $2.050 millones a fundaciones de exgobernadores y los asigna a pacientes de cáncer pediátrico


Hace unos días en el periódico Metro se publicó la lista de fondos asignados a las fundaciones de los ex gobernadores que ascienden a más de $2 millones. Se recordó además el gasto enorme en las escoltas que mantienen Hernández Colón y Romero Barceló, ganadas en el Tribunal mediante la excusa de que son “derechos adquiridos”.  Esa noticia provocó un escándalo pues se da a conocer precisamente cuando se está apretando a la clase productiva- los que llevamos a cuestas el país- con nuevos impuestos para atajar el déficit presupuestario.  Pero como son gente influyente, creo que nadie esperaba que los legisladores se atrevieran a tocar esas partidas. 

Sin embargo hubo un legislador valiente que propuso que se eliminaran esos fondos. Se trata del senador Miguel Pereira y su medida fue aprobada en el Senado anoche.  Según lee la noticia hoy en END

Este cambio, propuesto por el senador Miguel Pereira a la Resolución Conjunta 228, dejaría sin fondos asignados durante el próximo año fiscal a instituciones como la Fundación Rafael Hernández Colón, la Fundación Roberto Sánchez Vilella, la Fundación Pedro Rosselló, la Biblioteca Pedro Rosselló, el Centro para Puerto Rico de Sila M. Calderón, y la Fundación Carlos Romero Barceló.


Espero que los legisladores no se acobarden bajo la avalancha de presiones que van a recibir de parte de gente millonaria como los Hernández Colٙón, los Rosselló-Nevarez y el eterno buscabullas de Romero Barceló.  Estoy segura de que Sila no va a insistir y es la única cuyo Centro en Río Piedras provee una labor social y educativa importante.  Y Sánchez Vilella se hubiese opuesto a que lo subsidien con fondos gubernamentales.  Los demás que usen las pensiones enormes que reciben para sus bibliotecas.
¡Y que le quiten las escoltas!! 

martes, 18 de junio de 2013

"El Ángel de la Historia" de Walter Benjamin

Le contaba a uno de los estudiantes con quienes me reúno que en estos días el haberme dedicado a la lectura de temas de historia me ha ayudado para escapar el presente que me deprime.  Me comentó que había escuchado en “Fuego Cruzado” a Néstor Duprey decir que se había refugiado en la Historia por la misma razón.   Esto me hizo recordar la alegoría del Ángel de la Historia al que se refería Walter Benjamin (y del cual mi esposo hablaba a cada rato) y quedé en escribir algo sobre el tema así que aquí va.   
 
Walter Benjamin, uno de los filósofos más influyentes del siglo veinte, nació en Berlín en 1892 de padres judíos. Fue crítico literario, traductor y filósofo inclinado al marxismo.  Al llegar Hitler al poder tuvo que huir a Francia pero de allí también tuvo que escapar cuando París fue ocupada por los nazis.  No tuvo suerte porque en la frontera con España lo esperaba la policía de Franco.  Antes de ser capturado, Benjamin optó por suicidarse en 1940 a los 48 años.  La última de sus obras se titula Tesis sobre la historia que de acuerdo a uno de sus traductores es hasta cierto punto “una especie de carta que Benjamin escribe a Bertolt Brecht”.  Son reflexiones numeradas, muchas veces precedidas por alguna cita de algún autor o amigo y una de éstas incluye el ángel de la historia que Benjamin describe así:  


“Hay un cuadro de Klee que se titula Angelus Novus. Se ve en él un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos,él ve una catástrofe única, que arroja a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas sin cesar. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso.”

El ángel de la historia mira hacia atrás porque es necesario conocer verdaderamente el pasado para entender la realidad del presente.  La historia para este pensador no es una marcha optimista, lineal, hacia un futuro de progreso para la humanidad.  Todo lo contrario, para Benjamin el progreso era equivalente a la catٞástrofe, el huracán que arrastra al ángel.

Es como si hubiera visto el futuro.

jueves, 13 de junio de 2013

El Componte de 1887: el que hizo que España nos perdiera en 1898

(Continuación de la entrada http://desahogoboricua.blogspot.com/2008/12/la-boicotizadora-otra-resistencia.html )

Hay quienes piensan que la historia de Puerto Rico es tan poco interesante o importante que no vale la pena estudiarla. O que se puede estudiar completa en pocos meses. Es parte de la mentalidad colonizada que nos caracteriza. Sin embargo, es tan complicada nuestra historia y tan dramática, que de un sólo año-el 1887- hay dos libros publicados: El Año Terrible de 1887 de Antonio S. Pedreira y la Historia del Año de 1887 de Lidio Cruz Monclova.  Además hay otras 14 obras sobre ese tema, como se supo cuando se cumplió el centenario en 1987.  Veamos lo ocurrido en ese “año terrible" que le costó a España la adhesión del pueblo puertorriqueño sobre todo en la parte sur de Puerto Rico.  Fue precisamente por esa área que los estadounidenses invadieron en 1898. 

                                             (Centro de Investigaciones Históricas UPR, RP, 1987)
La Boicotizadora tuvo efectos muy negativos para los negocios españoles y la reacción de sus dueños fue intentar aplastar a los comerciantes puertorriqueños negando el crédito.  Un grupo de los más radicales entre los del boicot procedió a quemar almacenes de incondicionales españoles.  Como resultado, tan pronto llegó a Puerto Rico el 23 de marzo el nuevo gobernador, General Romualdo Palacio, los incondicionales se presentaron en La Fortaleza a exigir que se castigara a los autores de dichos incendios que ellos identificaban como autonomistas.  Tanto insistieron y tan caldeada se puso la situación que el General Palacio en agosto decidió mudarse de San Juan al pueblo de Aibonito, a la casa del alcalde incondicional José María Escalera.  De esa forma estaría cerca de los lugares donde mayor concentración de autonomistas había: los pueblos del sur empezando con Juana Díaz.  En esa casona en Aibonito (que me gustaría saber si existe todavía) se empezaron a dar fiestas y banquetes y se le decía la pequeña Fortaleza.  Pero sobre todo se convirtió en la sede de la persecución sistemática del “enemigo” que eran los autonomistas, no importaba si fueran o no de la Boicotizadora.  Y como siempre ocurre, mucho de lo que se anunciaba como delitos cometidos, era puro invento de los propios conservadores e incondicionales. 

En efecto, no bien instalado el General Palacio en su nueva fortaleza aiboniteña, el alcalde incondicional del pueblo de Juana Díaz que era acérrimo enemigo de los liberales, autonomistas o cualquiera que no fuese incondicional a España, dio aviso de incendios y crímenes en su pueblo.  Como si estuviese planificado, Palacio procedió de inmediato a ordenar tropas de la Guardia Civil de Ponce hacia Juana Díaz y en una noche procedieron a arrestar a 80 personas llevándolas atadas hasta la hacienda del incondicional Gallart y luego a la cárcel de ese pueblo. 

A esos arrestados fue a los primeros que se le aplicaron las torturas conocidas como el componte.  La palabra venía de Cuba donde se torturaba a los insurgentes para que se “compusieran”.  Como siempre ocurre cuando se aplica la tortura, la verdad sale o se inventa y así se enteraron de que había una sociedad secreta llamada “Los Mojados” (que eran los españoles mientras que los de aquí eran “Los Secos” porque no habían cruzado el mar) y lo que pretendían hacer.  De inmediato Palacio ordenó que se constituyera en Juana Díaz una Comisión o Tribunal Militar para darle carácter de insurgencia al asunto.  Los arrestos siguieron, lo mismo las torturas,* abarcando abogados, médicos, maestros, músicos, escritores, periodistas, agricultores, comerciantes, industriales y jornaleros.  La prensa incondicional, sobre todo el Boletín Mercantil, se encargaba de exacerbar los ánimos y de meter miedo. 

El 22 de agosto fue arrestado Román Baldorioty de Castro, presidente del recién fundado Partido Autonomista junto a otros de la directiva quienes fueron llevados a Juana Díaz.  Estos arrestos provocaron un escándalo y la prensa autonomista decía que se actuaba en la isla como si se hubiera declarado un estado de sitio. Tanto fue el alboroto mediático que la Audiencia Territorial intervino y se ordenó liberar a Baldorioty y otros presos de Juana Díaz.  La reacción de los incondicionales fue la de imponerle multas a los periódicos autonomistas y Cruz Monclova revela que una mujer, Juana Vega, se atrevió a recoger dinero para pagar esas multas.  La reacción de Palacio (Cruz Monclova sugiere que bajo los efectos del alcohol) fue reanudar la persecución con más fuerza. Esta vez se dirigieron los Guardias Civiles para hacer arrestos y compontear a autonomistas en Ponce, Guánica, Salinas, Santa Isabel, Utuado, Adjuntas, Naranjito, Juncos, Aguas Buenas, y hasta Humacao.  En una segunda persecución se incluyó a Yauco, Naguabo, Guayanilla, San Germán, Lajas, Sabana Grande y Mayagüez. En esta ciudad el suicidio de un joven músico de apellido Defilló y la carta que dejó aumentó la indignación en toda el área.

Los jefes autonomistas decidieron entonces dar a conocer la situación de terror en Puerto Rico al gobierno español y como el General Palacio había prohibido la comunicación por cable, se encomendó a Baldorioty y a Ramón Marín Solá que intentaran salir en secreto para España. Fueron detenidos y arrestados.  Hubo entonces un intento de calmar la situación por parte de ciudadanos ponceños quienes le propusieron a los líderes autonomistas que se suspendería todo el proceso en su contra si aceptaban eliminar la autonomía de su programa de partido. Esta proposición fue rechazada de plano por los autonomistas y por su parte Baldorioty de Castro dijo lo siguiente: 
“Antes subiré al patíbulo que firmar esa indignidad. Cuando salga de este encierro, si es que salgo, continuaré predicando la autonomía, y si los hombres temen, la predicaré a las mujeres”.
 
El General Palacio procedió entonces a ordenar lo que colmaría la copa y le costaría su puesto: el traslado de Baldorioty de Castro y 15 otros líderes autonomistas nada menos que al castillo del Morro en el Viejo San Juan. 
(Continuará) 

* Para una descripción detallada de las torturas ver p. 260-262 en el libro de Cruz Monclova.